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La Rioja, la última interna peronista que Alberto Fernández tratará de saldar antes de octubre

Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
La Rioja, la última interna peronista que Alberto Fernández tratará de saldar antes de octubre

En tiempo de descuento, Alberto Fernández buscará saldar la interna peronista de La Rioja, que es la última provincia que queda sin nudo después de un año electoral fatigoso. Aunque el gobernador Sergio Casas ungió allí como candidato a la sucesión a Ricardo Quintela, que se presentará con la boleta del Frente de Todos, el ex mandatario Luis Beder Herrera insiste en competir por afuera y amenaza, así, la posibilidad de una victoria. Alberto se reunió el martes con Casas y le volvió a reiterar su apoyo. Y el miércoles se reúne este miércoles con Beder Herrera para intentar cerrar la grieta.

Como hizo en Chaco, el candidato presidencial usará sus buenas artes para lograr un entendimiento entre ambos. Todavía no está claro qué usará para negociar (si es que efectivamente apelará a alguna oferta), pero lo que es seguro es que desde la calle México siguen el pulso riojano y apuestan a cancelar el enfrentamiento doméstico. Las elecciones son el 27 de octubre (alineadas con el calendario nacional) y en todos los campamentos están tachando los días.

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Cerca de Alberto Fernández usan dos ejemplos para la prédica de unidad. Chaco iba rumbo a un duelo abierto entre Domingo Peppo, el gobernador saliente, y su antecesor Jorge Capitanich, el elegido de Cristina Kirchner. Alberto intervino, le ofreció a Peppo una embajada y el mandatario se bajó de la candidatura para allanarle el camino a “Coqui”. El otro antecedente es la elección tucumana: en esa provincia, José Alperovich no quiso bajarse y en junio perdió de manera contundente ante el gobernador Juan Manzur, que consiguió su reelección con el 50,1% de los votos.

“Alberto siempre plantea ordenar la cuestión alrededor del jefe político de la provincia”, apuntan ante A24.com cerca del candidato. “Si no –explican- la idea de un presidente y 24 gobernadores no tiene sentido”. Por eso el objetivo es “ordenar” al peronismo detrás del conductor político, que en este caso es Casas, más allá de las intenciones de Beder.

Una vez que la Corte Suprema le tumbó su camino a la “re-reelección”, el acuerdo de “unidad” que presentó Casas tiene a Quintela (actual alcalde capitalino) como candidato a gobernador, acompañado en la fórmula por Florencia López, intendenta de Arauco. La diputada provincial Teresita Madera, otra que quería pelear para gobernadora, será postulante a suceder a Quintela en el sillón municipal.

En el comando de campaña nacional del Frente de Todos puntean dos motivos para apoyar a Casas:

a) El riesgo de una eventual derrota ante la ausencia de unidad del peronismo (aunque Juntos por el Cambio quedó averiado después de las PASO y en La Rioja todavía no definió candidato a gobernador)

b) No repetir el desgaste de Tucumán, donde Alperovich no se quiso bajar (pese a los pedidos de Cristina para que lo hiciera) y quedó, lejos, en el cuarto lugar, con el 11,4%.

El silencio de Cristina

Ahora bien, ¿qué piensa de esta interna el kirchnerismo, del que Beder dice tener el apoyo? Está cerca de declararse “prescindente”. Desde el Instituto Patria le confiaron a A24.com que van a dejar que lo resuelvan “entre ellos”, y esto podría significar dos cosas: que efectivamente sea materia de negociación provincial o que –con más asidero- sea Alberto Fernández el que se ponga esa proeza al hombro. Por lo pronto, este miércoles el candidato recibe a Beder en sus oficinas de San Telmo.

Pero eso no es todo. Cerca de Beder aseguran que va a presentarse por afuera “sí o sí” (su frente se llama Todos por La Rioja) y ponen dos llamados de atención sobre el acuerdo Casas-Quintela. “Primero, no tienen apoyo de la dirigencia, intendentes ni diputados de la provincia”, acusan y muestran, como ejemplo, que no hubo políticos invitados a la presentación en sociedad de la fórmula Quintela-López.

Además, aseguran que Cristina “no quiere” a Quintela porque durante la discusión legislativa por la 125, la entonces senadoraTeresita Quintela (hermana del hoy candidato) votó en contra de las retenciones y posibilitó el empate que Julio Cobos tuvo que resolver.

Eso podría ser historia en tiempos de búsqueda de unidad, pero también suman que la ex presidenta no olvida que hasta hace poco Casas estuvo con Miguel Pichetto en Alternativa Federal (y hoy Pichetto es un nombre impugnado en el peronismo). Viejos enconos o afán de superación. Si fuera por trayectorias, Beder Herrera fue uno de los exponentes del Bloque Justicialista, la fractura de la bancada de diputados K que encabezó Diego Bossio después de la derrota de 2015.

Lo que viene (y lo que se arregló)

El “albertismo” se tiene fe apoyado en los acuerdos de unidad no sólo de Chaco sino también de Salta, donde el peronismo selló un entendimiento entre el PJ de Juan Manuel Urtubey (compañero de fórmula de Roberto Lavagna) y el kirchnerismo, y definirá así su candidato a gobernador a través de una PASO entre el actual vice Miguel Isa y Sergio “Oso” Leavy, representantes de ambos sectores, respectivamente.

“En Chaco se buscó la unidad manteniendo la letra institucional, por eso se tiró para atrás la propuesta de ‘Coqui’ y Peppo de ser suplentes uno de otro en la lista de senadores”, recuerdan cerca de Alberto Fernández y destacan que Peppo hubiera aceptado una “eventual” embajada.

El foco está puesto ahora en el cara a cara de este miércoles entre el candidato a presidente y Beder. Pero en el Frente de Todos dicen no preocuparse. “Es la transición de un cacicazgo al otro”, explican, mientras siguen marcando puntos en el mapa.