ANIVERSARIO

"Se viene el zurdaje": a 20 años del histórico almuerzo que marcó la primera gran aparición de Néstor y Cristina Kirchner

El 15 de mayo de 2003, Néstor Kirchner almorzaba con Mirtha Legrand ya como presidente electo de la Argentina, luego de que Carlos Menem renunciara al ballotage. La trastienda de un almuerzo histórico.
Diego Geddes
por Diego Geddes |
Se viene el zurdaje: a 20 años del histórico almuerzo que marcó la primera gran aparición de Néstor y Cristina Kirchner

Fue un golpe de suerte, de esos que sueña cualquier productora de televisión y cualquier programa que quiere tener una entrevista exclusiva. Y también una buena oportunidad para la primera gran aparición del flamante presidente y su esposa.

La cita: jueves 15 de mayo de 2003, en los estudios de América TV, en Gorriti al 5550, Palermo.

La ocasión: los almuerzos más famosos de la televisión (en este caso, el número 2345 de la historia del programa).

Los protagonistas: Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández.

La anfitriona: Mirtha Legrand.

El contexto: luego de las elecciones generales, el 27 de abril de 2003, los argentinos se preparaban para definir entre los dos candidatos más votados: Carlos Menem había obtenido el 24,45% (4.741.202 votos) y Néstor Kirchner 22,25% (4.313.131 votos).

Los otros candidatos más votados fueron Ricardo López Murphy (16,37%), Adolfo Rodríguez Saá (14,11%), Elisa Carrió (14,05%) y Leopoldo Moreau (2,34%).

La elección final debía realizarse el 18 de mayo, pero Menem decidió renunciar a su postulación el 14 de mayo, anticipando lo que podría ser una derrota contundente. "Como decía la compañera Evita, renuncio a los honores y a los títulos pero no a la lucha", dijo Menem en un spot grabado que arrancaba así y duraba dos minutos. También hablaba de una campaña de difamación en su contra que obligaba a los argentinos a "tener que escoger un candidato presidencial al que apenas conocen y en el que no confían".

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Del cierre de campaña a la presentación oficial

El matrimonio Kirchner ya tenía agendada la visita a lo de Mirtha para el día siguiente, era parte de sus últimos actos de campaña antes de la elección final. Fueron horas de terror para la producción del programa. Los invitados ya no necesitaban convencer a nadie: Néstor Kirchner era oficialmente el presidente por los próximos cuatro años, condición que asumiría el 25 de mayo.

Desde el primer momento, Mirtha coqueteó con la posibilidad de una ausencia: "¿Ya salieron de la casa?, ¿Están viniendo? Avisenmé cuando estén...".

Sin embargo, Kirchner cumplió con su palabra, algo que Mirtha se encargó de agradecer en varias oportunidades durante el programa. Néstor devolvió el elogio: "Vine durante la campaña y me trajo suerte, y ahora es guiño del destino".

Ese mismo año el matrimonio almorzó tres veces con Mirtha. Primero durante la campaña, el 22 de abril de 2003, al que también fueron Daniel Scioli y Karina Rabolini. El de mayo como flamante presidente y sobre el final del año, en El Calafate.

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En abril, antes de las elecciones, el matrimonio Kirchner y el candidato a vicepresidente, Daniel Scioli, con su esposa Karina Rabolini.

En abril, antes de las elecciones, el matrimonio Kirchner y el candidato a vicepresidente, Daniel Scioli, con su esposa Karina Rabolini.

Pero a pesar de la palabra cumplida, la llegada del presidente no fue tan sencilla; hubo que realizar un operativo especial para el ingreso del auto al estudio de la calle Gorriti, la seguridad era ahora la que correspondía a un presidente electo. De repente había un protocolo que incluía el corte de calles y la acreditación de fotógrafos y medios se multiplicó.

Incluso el círculo íntimo del presidente le decía que no hacía falta cumplir con ese compromiso. Una productora al borde del llanto rogó que no se cayeran los invitados.

Entre muchas otras tareas, también tuvo que ocuparse del menú especial que pidió la flamante primera dama: manzana verde pelada y cortada en rodajas.

Y la cita se concretó, entre flamantes reuniones ahora de carácter presidencial (una de ellas con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, que fue mantenido en su cargo), y un viaje a Río Gallegos esa misma tarde. En la provincia habían quedado los hijos del matrimonio: Máximo tenía 26 años y Florencia 12. Néstor Kirchner tenía 53 años e iba por su tercer mandato como gobernador de Santa Cruz. Cristina Fernández tenía 50 años y era senadora nacional.

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Por entonces, el programa iba de lunes a viernes, a las 13 horas. En la primera parte Mirtha agradeció las flores que le había mandado el matrimonio y también mostró una camiseta de Racing firmada, que después le entregaría a Kirchner.

Cómo fue el almuerzo y qué se dijeron

En esos días, las tapas de los diarios hablaban de las inundaciones en Santa Fe, del secuestro de Florencia Macri y de los recitales de Shakira en River. Había muerto Dante Quinterno, creador de Patoruzú e Isidoro Cañones, y había renunciado Osvaldo Ardiles como DT de Racing, dato que Mirtha, como buena fanática del club, compartió con Kirchner en la entrada.

Por supuesto que el tema principal de los diarios era la semana previa a las elecciones que finalmente no se concretaron, con títulos que hoy asoman como inverosímiles: “Carrió le dio su apoyo a Kirchner”.

"¿Nunca se abrocha el saco, por qué?", preguntó Mirtha ni bien entró el presidente. Kirchner estaba vestido con una camisa rosa clara y una corbata rosa más oscura, con su clásico saco cruzado sin abrochar. Más tarde hablaría de sus mocasines básicos y de un lema que ya empezaba a instalar: "Soy un hombre común con responsabilidades importantes".

Antes de su famosa pregunta del "zurdaje", Mirtha tocó otros temas, como el destino de los fondos de las regalías petroleras de Santa Cruz, qué iba a pasar con los créditos hipotecarios (un tema cercano a la crisis de 2001), si era un presidente sin poder, si Duhalde le iba a imponer algún ministro. También sobre los medios: un intercambio entre Néstor y Mariano Grondona, y los editoriales que publicaba el diario La Nación sobre el nuevo presidente. "Me voy a tener que tomar un café con Escribano (por José Claudio Escribano, por entonces director del diario).

Un asistente del equipo de prensa se acomodó al lado del teléfono de la producción, que no paraba de recibir llamados. Por entonces los mensajes que se leían al aire llegaban así, por el teléfono. Kirchner había mandado a su asistente a que tanteara cuáles eran las principales demandas de la gente.

Hasta que llegó la pregunta por la que todos recuerdan el almuerzo.

“Lo voy a decir a nivel popular eh… ¿Sabe que dice la gente? Se viene el zurdaje… o sea los zurdos, no?", aclaró Mirtha, como si hiciera falta. "Ese término no lo escucho desde los años setenta", empezó a contestar Néstor, con apoyo de Cristina. Y siguió: "Puede haber alguna gente que hable en esos términos. Hablar en esos términos le costó 30 mil desaparecidos a los argentinos. Yo lo que digo es que se viene más democracia".

"¿Usted es un hombre de izquierda?", insistió Mirtha. "Yo soy un peronista, un militante de centro", finalizó Kirchner, y al final el asunto resultó mucho menos trascendente de lo que se recuerda.

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Para el final pasaron al living, tomaron café y comieron torta galesa. El estudio estaba desbordado de periodistas, algo que incomodó a Mirtha durante todo el almuerzo.

El segundo capítulo, en El Calafate

El 20 de diciembre de 2003, Mirtha volvió a almorzar con el matrimonio Kirchner, pero esta vez ella fue la invitada. Néstor y Cristina la recibieron en El Calafate y el encuentro también dejó algunas frases memorables.

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“¿Sabe que usted es gracioso, Presidente? Está todo el tiempo haciendo gestos, mire las caras que pone...”, le dijo Mirtha a Kirchner.

De aquél encuentro, la diva de los almuerzos recuerda especialmente lo complicado que fue el viaje. "Mi llegada hasta el Glaciar fue bastante turbulenta primero el Avión de línea y luego un helicóptero que se movió muchísimo... Pensé que se venía abajo", dice hoy Mirtha desde su casa, mientras se recupera de una operación del corazón.

"Fue un programa histórico y de mucha audiencia. Ellos fueron muy amables", agrega Mirtha.

¿A usted le molestó que usara la palabra 'zurdaje'?”, le preguntó entonces durante aquel otro almuerzo. Kirchner minimizó el hecho que hoy se sigue recordando.