Costó reconocerlo y a más de uno lo dejó dudando. Juan Grabois, el dirigente piquetero, líder de la CTEP y muy cercano al Papa, acompañaba a la ex presidenta Cristina Kirchner a declarar ante el juez Claudio Bonadío.
Costó reconocerlo y a más de uno lo dejó dudando. Juan Grabois, el dirigente piquetero, líder de la CTEP y muy cercano al Papa, acompañaba a la ex presidenta Cristina Kirchner a declarar ante el juez Claudio Bonadío.
Aunque insólito para algunos -sus propios compañeros de otras organizaciones sociales no lo miraron con buenos ojos- los encuentros entre ambos no son poco habituales. Según contó a A24.com una fuente cercana a Cristina, la ex presidenta se junta con Grabois "una vez por mes o cada veinte días" a discutir cuestiones de política. "No trasciende porque ninguno de los dos quiere pero nos encantaría sumarlo a Juan", dijo la misma fuente.
La presencia de Grabois en Comodoro Py generó ruido entre los movimientos sociales. Quizás por eso -midiendo el microclima- mandó un comunicado, en que desmintió tener vínculos políticos con el kirchnerismo y, sobre todo, trató de despegar a la CTEP y a sus socios en las calles: Barrios de Pie y la CCC. "La CTEP no pertenece a ningún partido ni se define como parte de ninguna tendencia política", escribió.
Un tirón entre los socios. Ojo, los motivos que expuso Grabois no fueron tan claros para sus socios. Es que el triunvirato piquetero tiene cierta organización política a través del sindicato que presentaron el 1° de Mayo y también por medio de alianzas con Libres del Sur y Movimiento Evita. Esta aparición del kirchnerismo los tomó por sorpresa.
"Como lo expresó Juan en su comunicado es una decisión absolutamente individual, no compromete a la CTEP y a Barrios de Pie o la CCC. Respetamos su decisión pero no la compartimos", aclaró a A24.com Gildo Onorato, dirigente del Movimiento Evita, componente mayoritario de la CTEP.
El más duro -aunque sutil- fue Menéndez, de Barrios de Pie que salió a pedir que los dirigentes sociales denuncien a "corruptos y corruptas". En ningún momento usó el nombre de Grabois o Cristina.
Todavía es temprano para adelantar conjeturas. Lo cierto es que Grabois constituyó su alianza en la calle a fuerza de negociaciones y de marcarle la cancha al Gobierno. Una alianza con el kirchnerismo podría potenciarlo personalmente. Pero quebraría su rol entre las organizaciones sociales.