Dos testigos, dos edades
Gómez, de 23 años de edad, y otro testigo, David Richardone, de 42, se confesaron sorprendidos al haberse enterado que Sabag Montiel había intentado asesinar a la por entontes -1 de setiembre de 2022- vicepresidenta argentina. En cambio despegaron de la planificación y la concreción del ataque a Gabriel Carrizo, el jefe de los vendedores de azúcar conocidos como “los copitos”.
Carrizo fue quien le informó a Gómez sobre el atentado. “Me dijo ‘Fernando quiso matar a Cristina. Y nos pusimos a hacer chistes, todo el tiempo hacíamos chistes. (…) Gabriel me dijo que iba a terminar el trabajo que Fernando no pudo hacer”.
Luego, frente a la ampliación de la información que le llegó por vía de los medios periodísticos, Gómez recordó una reflexión que le surgió espontáneamente: “¡ah, se la re mandó!”. En ese particular escenario, recordó: “empezamos a hacer chistes. Ante una situación así, lo mejor es hacer chistes”.
Aquella expresión sobre “terminar el trabajo”, contenida en el chat y uno de los principales elementos de incriminación contra Carrizo, fue minimizada por el testigo. “Nosotros hacemos siempre chistes así, o peores. Cualquier cosa de esa magnitud era un chiste. (…) En el grupo nunca se dijo nada de matar a la vicepresidenta”.
Ávidos de preguntar, los representantes de la fiscalía, encabezados por Gabriela Baigún, quisieron saber por un estado de WhatsApp que Carrizo colocó en su perfil al día siguiente del atentado. Decía: “Alberto vos sos el que sigue”. También eso fue calificado por Gómez como “una joda” que le “causó gracia”.
“¿Eso le causa gracia?”
-¿Eso le causa gracia?, preguntó la fiscal Baigún.
-Sí, respondió el testigo.
“Girosos” se ufanaba de una extraña forma de “humor”. Se burlaba de la investigación tras el intento de magnicidio “saludando” a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) –que colaboraba con la jueza María Eugenia Capuchetti en la primera parte de la investigación- en el chat. “Decíamos ‘hola PSA, sabemos que nos están escuchando, somos buenas personas”.
“Todo el tiempo hacíamos chistes de judíos, con la época de los nazis; del atentado del 9-11 (la voladura de las torres gemelas en 2001 en Nueva York)”. El defensor de Carrizo, el abogado Gastón Marano, le preguntó si sabía que había habido un genocidio de judíos en la Segunda Guerra. “Sí”, respondió el testigo.
A ese mismo grupo, Sabag Montiel mandó una foto con una caja de balas previo al atentado. A nadie le llamó la atención.
Xenofobia y antisemitismo
Por su parte Ricardone, el otro testigo, corroboró el particular sentido del humor de “girosos”: “humor negro, xenofobia, antisemitismo. Pero más allá de un chiste no pasa”.
Recordó que Sabag Montiel decía que buscaba balas en el grupo. Pero tampoco le pareció preocupante. Cuando le preguntaron si se hablaba de atentar contra políticos en el grupo, reconoció que –en el mismo tono de “joda”- se había confeccionado una lista, pero sólo mencionó a la organización Al Qaeda y al derrocado y asesinado presidente de Irak Saddam Hussein.