Mientras la Justicia intenta determinar qué falló en la preparación del salto, las declaraciones de los acusados apuntan a una presunta falta de organización interna. Según medios brasileños, los tres instructores aseguraron que no existía una persona específicamente encargada de colocar la cuerda ni de realizar una última verificación antes de cada lanzamiento.
Los testimonios de los acusados
Durante su testimonio ante la Policía Civil, Luis Felipe Feliciano Egoroff explicó que cobraban 180 reales por cada salto y sostuvo que las tareas se realizaban de manera conjunta, sin una distribución fija de responsabilidades. Consultado sobre si él había colocado el equipo de seguridad o efectuado la inspección final antes del salto de Maria Eduarda, respondió que no lo recordaba.
Una situación similar se produjo con Maicon Fernandes Cintra. El instructor reconoció haber participado en las revisiones previas, pero tampoco pudo precisar si había controlado el equipo utilizado por la víctima antes del accidente.
La defensa de los tres detenidos, encabezada por el abogado Rafael Gomes dos Santos, afirmó que sus clientes no logran explicar lo ocurrido y que continúan afectados emocionalmente por el episodio. Según sostuvo, los acusados se encuentran en estado de shock desde la tragedia.
Qué dice la gente
Sin embargo, varios testigos brindaron una versión distinta. De acuerdo con sus declaraciones, luego de la caída los instructores se cambiaron de ropa y habrían intentado escapar a través de una zona de vegetación cercana al puente.
En la resolución que ordenó las detenciones, el magistrado calificó el episodio como una situación completamente evitable y señaló que la muerte se produjo en el marco de una actividad comercial de alto riesgo donde se omitió un elemento de seguridad indispensable. También advirtió sobre la existencia de una presunta negligencia grave por parte de los organizadores.
Además, el juez consideró que existe riesgo de reiteración de conductas peligrosas porque los imputados realizaban este tipo de actividades de manera habitual sin contar con la correspondiente formalización ante las autoridades municipales.
La investigación alcanza a seis personas vinculadas a la organización del salto, aunque por el momento solo tres permanecen detenidas. Se trata de quienes participaron directamente en el momento en que la estudiante fue levantada y arrojada desde el puente.
Paralelamente, la Policía Civil intenta esclarecer la desaparición de una cámara que Maria Eduarda llevaba en la mano cuando se lanzó al vacío. El dispositivo aparece en los videos registrados por los presentes, pero hasta ahora no pudo ser encontrado y los investigadores buscan determinar qué ocurrió con él.