El presidente elogió al senador de Alternativa Federal como “un hombre de Estado, que con el correr de los difíciles años de Gobierno supe conocer y respetar por su compromiso con la Patria y las instituciones”.
Un día antes, había comenzado a circular fuerte la versión sobre un inminente acuerdo de Pichetto con el Gobierno, pero desde Casa Rosada lo desmentían hasta último momento, cuidando que no se enojen los socios radicales.
La noticia sorprendió porque hasta media hora antes del anuncio de Macri, desde prensa de Casa Rosada continuaban mencionando en la lista de posibles vice de Macri a la vicepresidenta actual, Gabriela Michetti, a las ministras Carolina Stanley y Patricia Bullrich y a radicales como la diputada Karina Banfi, Ernesto Sanz y Martín Lousteau.
Incluso, había prevista una reunión de la Mesa de Cambiemos para analizar la estrategia electoral de la alianza que presentarán mañana ante la Justicia Electoral, dentro de la cual, fuentes cercanas a Marcos Peña admitían la posibilidad de Pichetto como posible vicepresidente.
Un día antes, Pichetto había lanzado el gesto que esperaba Macri para decidirse: el senador contó en una reunión organizada por el Colegio de Abogados que, en un eventual balotaje entre Mauricio Macri y la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, no votaría por el kirchnerismo.
"La grieta en la Argentina tiene que ver con una visión democrática o con concesiones autoritarias que anidan en el seno del kirchnerismo no resueltas", dijo Pichetto quien coincidió en la estrategia ideológica del Gobierno de cara a lo que se juega en las próximas elecciones presidenciales.
“La Argentina está discutiendo entre un modelo capitalista y uno de intervención del pasado, de intervención socialista con una economía cerrada, cepo y control de importaciones", había dicho Pichetto.
Una hora después del anuncio de Macri, Pichetto habló en el Senado ratificando su aceptación.
El factor radical y la crisis económica
Otros de los factores que empujaron a Macri a elegir a Pichetto como su compañero de fórmula fue la eterna interna radical y la necesidad de cerrar de un plumazo los reclamos de los principales gobernadores de la UCR de ampliar la alianza Cambiemos y hasta reclamarle competir con otros candidatos en las PASO.
Las discusiones con el radicalismo sobre la necesidad de ampliar la alianza de Gobierno tienen que ver con el desmoronamiento en la imagen presidencial ante la profundización de la crisis económica.
Macri decidió redoblar la apuesta por la estrategia de polarización con Cristina Kirchner y su fórmula con Alberto Fernández mientras espera ahora la reacción del radicalismo que se quedó sin la vicepresidencia pero apuesta a tener más poder en un eventual gobierno de coalición.
También resta saber la reacción del peronismo que gobierna las provincias, como los dirigentes de Alternativa Federal que apostaban junto a Pichetto a una tercera vía, y que en principio se mantendría ese espacio con la candidatura del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
Sin embargo, la apuesta a la ultrapolarización que plantea Macri, se abre ahora como una bomba centrífuga donde dos fórmulas presidenciales podrían atraer hacia ambos extremos a los otros actores políticos que intentaban ubicarse fuera de la grieta.
También habrá que ver la reacción de la sociedad de aquí a las paso del 11 de agosto, donde tendrá la oportunidad de votar como una gran encuesta previa a las elecciones generales del 27 de octubre.