La tensión en el Gobierno

Tristeza, desazón e incredulidad luego de que Alberto Fernández blanqueara que Cristina no le atiende el teléfono 

El Presidente le ordenó a su portavoz que señalara el desplante de la vicepresidenta. Esperan distender la relación tras el acuerdo con el FMI. ¿Qué enojó al Presidente?
Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Alberto Fernández

Alberto Fernández, desolado

Tristeza, desazón y estupor. En la Casa Rosada sobrevuela un clima de incredulidad por la escalada de tensión entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. El Presidente está enfurecido con la vicepresidenta y con La Cámpora, porque sugirieron que el albertismo estuvo atrás del ataque al despacho de Cristina Kirchner. Así fue que Alberto Fernández en persona le ordenó a la portavoz, Gabriela Cerruti, blanquear que la vicepresidenta no le había contestado los llamados para solidarizarse.

“Gabriela no se equivocó ni se cortó sola. El Presidente le pidió que lo dijera. No hubiera dicho algo que no está avalado por él. La prueba es que nadie la corrigió”, dijo a A24.com un funcionario cercano al Presidente.

Las palabras de Cerruti fueron elocuentes y aportaron el principal dato político de la semana. “El Presidente se comunicó, sin tener respuestas, con la Vicepresidenta, así como con su secretario privado”, aseguró la portavoz.

“Somos una coalición que tiene diferentes miradas internas sobre diferentes temas, avanzamos convencidos de que la unidad no solo del Frente de Todos sino de todos los argentinos es fundamental en este momento. Sobre relaciones personales no comento, las relaciones políticas entre el Presidente, la vice, el Senado y Diputados están armoniosas y llevándose adelante”, dijo.

Alberto, enfurecido porque Cristina lo acusó por el ataque a su despacho

En el gobierno señalaron a A24.com que esa revelación de Cerruti fue la respuesta del Presidente, encolerizado porque el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, había acusado a la Casa Rosada de no solidarizarse con la vicepresidenta cuando su despacho del Senado fue atacado a piedras. Antes, la propia Cristina había deslizado en un video que los ataques pudieron darse "intencionalmente". Sugirió sin decir.

“Dejar entrever que algunos de los nuestros fue a tirarle piedras al despacho de Cristina es horrible. Fue un ataque de los troskos apedreando todo el frente del Congreso”, señalaron a A24.com en un despacho del primer piso gubernamental.

“Además, ellos dijeron que no iban a operar en contra del acuerdo con el FMI y a las dos de la mañana llamaron a diputados para que se dieran vuelta, como a Daniel Gollán y a Hugo Yasky”, hizo catarsis otro funcionario.

En el entorno del Presidente creen que el kirchnerismo le “picó el boleto” a Alberto Fernández y quieren quedarse con una porción del electorado duro para constituirse en 2023 en una tercera fuerza que le dispute al peronismo la candidatura presidencial en el Frente de Todos.

Para el peronismo, La Cámpora dejó de ser confiable para 2023

“El problema es que ahora todo el peronismo sabe que La Campora no es confiable, porque sea quien sea el presidente sabe que ellos no le van a jugar bien. No se entiende la jugada. ¿Qué certeza te pueden dar?”, señaló a A24.com un funcionario del entorno del Presidente.

“La liga de gobernadores ya no confía en ellos. Y ellos mismos en La Campora tienen sus internas. De Pedro y Axel Kicillof militaron a favor del acuerdo con el FMI y Máximo nos tiraba piedras”, señaló otro miembro del círculo áulico de Alberto.

¿Cómo sigue un Gobierno en el que el Presidente informa en conferencia de prensa a través de su vocera que la vicepresidenta no le atiende el teléfono cuando la llama para solidarizarse por un ataque a pedradas?

Esta era la pregunta que en todos los despachos de la Casa Rosada se formulaban este jueves, incluso en el del ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, que hoy es el puente entre el albertismo y el kirchnerismo duro. “Alberto Fernández está muy caliente con toda la actitud del espacio”, señalaron a A24.com fuentes oficiales cercanas el Presidente.

La fractura interna causa problemas de gestión y quejas de gobernadores

Incluso, la fractura interna ahora expuesta, que por ahora no derivará en una ruptura formal del Frente de Todos, complica las cuestiones diarias de la gestión. Los gobernadores del peronismo, que no son necesariamente albertistas, no reciben atención en organismos como la Anses o el PAMI, que son controlados por Fernanda Raverta y Luana Volnovich, de La Cámpora. “Tienen que resolver urgencias y no son amigos de Alberto Fernández”, dicen a A24.com en la Casa Rosada.

También se demoran los nombramientos de embajadores, jueces y ascensos militares en el Senado, la cámara que preside Cristina Kirchner y controlada por varios senadores K, donde anoche se debatía el acuerdo con el FMI sin el voto del ala kirchnerista, la ausencia de a largos ratos de la vice y una fractura expuesta.

El colmo de la pelea interna fue la aparición este jueves de una carta lapidaria del secretario de Energía, Darío Martínez, de La Cámpora, en contra de su superior jerárquico, el ministro de Economía, Martín Guzmán, donde lo acusaba de no enviarle recursos para la compara de gas. Luego de cuatro horas de aparecida, Martínez se retractó y dijo que todo estaba arreglado con Guzmán.

Según dijo Martínez en su primera carta, Guzmán le había aplicado un “Techo de Caja” le había girado 66.015 millones de pesos en marzo, el 21% de los $309.802 millones que le correspondía para la compra del gas.

Pero luego de un rato se corrigió y dijo: “Hemos acordado con la Secretaría de Hacienda los nuevos techos, y la planificación financiera para el mes de Marzo, que garantiza el funcionamiento del sistema energético en su conjunto”.

En la Casa Rosada ironizaron: “Todo solucionado. Un gobierno vertiginoso. El 15 de marzo fechó una carta agonal; dos días después, todo arreglado. Argentina potencia”.

Algunos quieren recomponer pasado el debate del FMI, pero otros dudan

Ocurrió horas después de que Gabriela Cerruti confirmara por la mañana en conferencia de prensa en la Casa Rosada que Cristina Kirchner y su secretario privado no le habían atendido el teléfono al propio Presidente que se había comunicado para ponerse a disposición y solidarizarse por las pedradas a su despacho la semana última cuando se iba a tratar la ley del FMI en la Cámara de Diputados.

El panorama bucólico de la Casa Rosada mostraba este jueves un clima de tristeza, ánimos caídos, estupor y desilusión con ambos jefes de la coalición gobernante del Frente de Todos. No es el mejor clima para declararle la "guerra" a la inflación y obtener buenos resultados. La pérdida del poder político es evidente.

“Los cambios de gabinete son rumores. No hay confirmación. Algo va a pasar. Todo es posible. El discurso interno está endureciéndose”, señaló un funcionario que también pedía precisiones.

¿Cómo sigue el Gobierno después de esto? “Todo depende del Senado y cómo salga la votación y las medidas que se anunciarán este viernes”, señalaban en esas oficinas.

En el Gobierno señalan que los anuncios de “guerra contra la inflación” son la “bala de plata” que le queda al Presidente para recuperar a su gobierno de una derrota electoral en 2023. “Es el principal problema: ojalá den resultado porque es la última oportunidad”, señaló un alto funcionario a A24.com.

Los anuncios comprenderían una suba de retenciones de 31 a 33% de las exportaciones de harinas y aceite de soja; una ampliación de fideicomisos para subsidiar el precio interno de los productos locales, una profundización de congelamientos de precios y Precios Cuidados, la aplicación de la ley de abastecimiento contra los oligopolios, y más intervenciones estatales en la economía.

“Ahora el gran desafío es que estas cosas sirvan, porque es más de lo mismo y por ahora no dieron resultados”, aseguró un funcionario, descreído de la capacidad de maniobra para poder torcer la realidad de la suba de precios.

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