Según los fundamentos oficiales, el objetivo es ordenar el sistema y evitar irregularidades, pero especialistas advierten que la medida podría restringir el alcance del beneficio y dejar fuera a sectores vulnerables que actualmente están cubiertos.
Reempadronamiento obligatorio: el eje de la reforma
Uno de los puntos más sensibles del proyecto es la implementación de un reempadronamiento obligatorio para todos los titulares de pensiones por invalidez.
Esto implicará que cada beneficiario deba volver a presentar documentación médica, socioeconómica y laboral, incluso si ya había sido evaluado previamente por el sistema.
El nuevo esquema establece que:
- Quienes no completen el trámite en tiempo y forma sufrirán una suspensión preventiva automática.
- En caso de inconsistencias o falta de documentación, el beneficio podría ser dado de baja definitivamente.
Aunque el texto contempla el derecho a defensa, introduce un cambio sustancial: la carga de la prueba recaerá en el beneficiario, quien deberá demostrar que cumple con los requisitos.
Este aspecto genera preocupación en organizaciones sociales, ya que podría dificultar el acceso a la defensa para personas en situación de vulnerabilidad.
Más controles y cruces de información
El proyecto también impulsa un sistema de fiscalización más riguroso, basado en el cruce de datos entre distintos organismos del Estado.
Entre ellos se incluyen:
La intención es detectar posibles inconsistencias tanto en las solicitudes como en los beneficios ya otorgados.
Desde el Gobierno sostienen que esta medida permitirá reducir el fraude y optimizar el uso de recursos públicos. Sin embargo, críticos del proyecto señalan que un control excesivo podría derivar en errores administrativos o exclusiones injustificadas.
Cambios en el monto de las pensiones
Otro de los ejes de la iniciativa es la modificación en el cálculo del haber. El nuevo esquema establece que la pensión por invalidez será equivalente al 70% del haber mínimo jubilatorio.
A primera vista, esto implica una referencia clara y previsible. No obstante, el proyecto introduce una limitación importante: elimina la posibilidad de otorgar aumentos adicionales en situaciones particulares.
Entre los casos afectados se encuentran:
- Personas con invalidez laboral severa
- Residentes en zonas geográficas desfavorables
Esto supone una pérdida de flexibilidad en el sistema, que hasta ahora permitía ajustar los montos según condiciones específicas.
Transformaciones en el sistema de prestaciones
La reforma no se limita a las pensiones. También impacta en el sistema de prestaciones vinculadas a la discapacidad.
Uno de los cambios más relevantes es la eliminación del piso mínimo de aranceles homogéneos, lo que modifica la estructura de financiamiento.
Además, se habilita la firma de convenios entre:
- Nación
- Provincias
- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Esto implica, en la práctica, una descentralización del sistema y la desaparición del nomenclador nacional, lo que podría generar diferencias en la calidad y el acceso a las prestaciones según la región.
Actualizaciones y compensaciones sin garantía mínima
En cuanto a los aranceles, el proyecto establece que las prestaciones se actualizarán de forma trimestral, o bien mediante el índice de inflación (IPC) en caso de retrasos.
También se incorpora una compensación de emergencia para prestadores, vinculada a la evolución de los precios.
Sin embargo, el punto que genera mayor incertidumbre es que no se fija un piso mínimo garantizado, lo que podría afectar la previsibilidad del sistema y la estabilidad de los servicios.
Impacto en los programas de inclusión laboral
El proyecto también avanza sobre los mecanismos de incentivo a empresas que contratan personas con discapacidad.
En particular, elimina artículos vinculados a:
- Programas de inclusión
- Reconocimientos empresariales
- Beneficios para empleadores