Las elecciones en Perú tienen aún un final abierto entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. La candidata de la derecha, por el partido Fuerza Popular, está unas décimas por delante del candidato de la izquierda, Roberto Sánchez de Juntos por el Perú.
Perú intenta poner fin a más de una década de desorden institucional. Presidentes débiles electos que no pueden resistir los diferentes embates, por ejemplo, del Congreso nacional. ¿Quién ganará entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez?
Las elecciones en Perú tienen aún un final abierto entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. La candidata de la derecha, por el partido Fuerza Popular, está unas décimas por delante del candidato de la izquierda, Roberto Sánchez de Juntos por el Perú.
Perú sigue enfrascado en la misma situación que vive desde hace más de 10 años. No hay un candidato que logre captar una clara mayoría para poder gobernar sin problemas. Hay que decir que en todas estas elecciones - esta es la cuarta consecutiva - Keiko Fujimori se presentó como candidata y, hasta ahora, nunca pudo ganar.
Ese ha sido uno de los principales problemas para la vida institucional de ese país. Como Fuerza Popular es la primera minoría en el Congreso, que su principal figura no ganes las elecciones pone siempre en un marco de debilidad al presidente electo. Por eso, todos ellos han terminado expulsados del poder, suspendidos u obligados a renunciar.
Hasta ahora, el recuento de la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez está con un escenario de máxima incertidumbre y sin un ganador claro.
La votación se desarrolló con relativa normalidad y sin los inconvenientes masivos que habían marcado la primera vuelta electoral. Las autoridades lograron instalar la totalidad de las mesas y garantizar el desarrollo del proceso en todo el país, aunque se registraron incidentes aislados en algunos centros de votación.
La tensión comenzó a crecer después del cierre de las urnas. Con casi el 90% de los votos escrutados, hay una ventaja mínima para Keiko Fujimori, con el 50,53% de los votos contra el 49,47% de Roberto Sánchez, una diferencia dentro del margen de error.
Sin embargo, horas más tarde, otro conteo - de la agencia Ipsos - muestra un escenario inverso: Sánchez aparecía al frente con el 50,3%, mientras que Fujimori obtenía el 49,7%, configurando un empate técnico.
La polarización quedó expuesta también en el mapa electoral. Fujimori mostró fortaleza en Lima y las principales ciudades de la costa, mientras que Sánchez obtuvo mejores resultados en las regiones andinas y rurales. Algo que se repite en las últimas elecciones. La hija de Alberto Fujimori gana ampliamente en la capital peruana, pero pierde en el interior y el resultado se empareja al máximo.
Con millones de votos aún por contabilizar, Perú sigue sin saber quién será su próximo presidente.
El recuento oficial aún no ha terminado. Resta un 10% aproximadamente y el margen es tan estrecho que puede cambiar en cualquier momento. Para los datos oficiales que elabora la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Keiko Fujimori está al frente pero por un margen menor al 1%.
Esta es la cuarta vez en la que la hija del presidente Alberto Fujimori, quien dio un autogolpe de Estado en el año 1992 y luego, en un viaje oficial al Japón (2000), se exilió en ese país. Keiko siempre se impuso en la primera vuelta y luego, en el balotaje, fue derrotada. Para el ONPE, los resultados hasta el momento no dan un claro ganador. Pero hay otro dato que es muy importante.
La agencia Ipsos tiene gran prestigio en el Perú. Realiza desde hace varias elecciones un "recuento rápido" de las elecciones y no falla. El "recuento rápido" no es otra cosa que seguir mesas testigo elegidas cuidadosamente en todo el país. Y ahí, el resultado es diferente al oficial.
El conteo rápido al 100% realizado por Ipsos y la organización Transparencia otorgó una ventaja mínima a Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, quien alcanzó el 50,3% de los votos válidos frente al 49,7% obtenido por Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. La diferencia es de apenas seis décimas y se encuentra dentro de un margen que mantiene abierto el desenlace de la elección.
Es decir, más allá de su "certeza" en elecciones anteriores, en esta oportunidad, el margen de diferencia entre cada candidato es mínimo entre ambos, sin importar qué datos se tomen: los oficiales o el "recuento rápido". La clave está en que el ganador es diferente en cada caso.
Ese es el gran problema que tiene el Perú. La inestabilidad política que impide a un presidente electo cumplir con su mandato. Denuncias de corrupción, tráfico de influencias y sobornos impactaron sobre el Poder Ejecutivo en cada momento, de manera que el Congreso, destituyó a los mandatarios como mucho, en su segundo año en el poder.
El partido de Fujimori, Fuerza Popular, es la primera agrupación política en el Poder Legislativo y eso le permite jaquear de manera permanente a los presidentes. En este 2026, la situación puede repetirse. El partido que tiene una "K" como logo, por Keiko, tiene las representación más numerosa tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Pero no son mayoría. En segundo lugar, se encuentra juntos por el Perú, la agrupación del candidato Roberto Sánchez.
Sánchez apareció en un mensaje por la noche en Lima con un gran sombrero blanco. Es que se presenta como el continuador de Pedro Castillo. Fue su ministro de Comercio hasta que los echaron del poder el 7 de diciembre de 2022, cuando intentó cerrar el Congreso.
Ambos candidatos se manifestaron a favor de respetar el resultado electoral y devolver la institucionalidad al Ejecutivo del Perú. Con un Congreso fragmentado y con un racimo de presidentes en una década, el próximo mandatario enfrentará el desafío de gobernar una nación profundamente dividida y con una crisis política que todavía está lejos de resolverse.