Analizando por sector, los salarios privados aumentaron un 106,4%, mientras que los salarios públicos lo hicieron en un 114,7%. Por otro lado, los trabajadores informales o no registrados, que representan el 40% del total de asalariados del país, solo experimentaron un incremento del 77,5%. Esta diferencia destaca la importancia del salario mínimo como un impulsor clave para los trabajadores informales y su impacto en la economía en general.
Aldana Denis, economista de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) e integrante del Centro de Economía Política (CEPA), señala que la revisión del salario mínimo y su impacto en los programas sociales debe asegurar que "recupere su función originaria de elevar los salarios más bajos". Sin embargo, advierte sobre la posibilidad de imponer condiciones fiscales a estos programas, lo cual perjudicaría principalmente a los trabajadores informales que son los principales beneficiarios de estas ayudas. El desafío radica en encontrar un equilibrio que beneficie a los trabajadores de bajos ingresos sin afectar a aquellos que dependen de programas sociales.
La reunión del Consejo del Salario será crucial para determinar la próxima suba y las políticas relacionadas con el salario mínimo. Se espera que se tomen decisiones que aborden las necesidades de los trabajadores, tanto formales como informales, y que se garantice la continuidad de los programas sociales para aquellos que más los necesitan.