Además, los considerandos del decreto argumentan que otorgar créditos a tasas reales negativas constituye un subsidio implícito para los beneficiarios de esos préstamos, perjudicando al resto de los aportantes y beneficiarios del sistema previsional. En pocas palabras, lo que se consideraba un beneficio social se tradujo en un problema estructural para las finanzas del FGS.
¿Qué cambia en la legislación?
El Decreto 1039/2024 elimina específicamente los incisos “m” y “n” del artículo 74 de la Ley N° 24.241. Estas disposiciones permitían al FGS invertir en ciertos contratos y títulos hipotecarios.
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Inciso “m” eliminado: Permitía al FGS realizar contratos en mercados de futuros y opciones, bajo condiciones reguladas, con un límite de hasta el 10% de sus activos.
Inciso “n” eliminado: Habilitaba al fondo a invertir hasta el 40% de sus activos en cédulas hipotecarias, letras hipotecarias y otros instrumentos financieros con garantía hipotecaria.
Con estas derogaciones, el FGS queda restringido de participar en el mercado de créditos hipotecarios o de invertir en títulos relacionados, un cambio que transforma su rol en el sistema financiero y previsional del país.
Así eran los préstamos de la ANSES
Hasta ahora, los préstamos de la ANSES ofrecían condiciones accesibles para diversos grupos de beneficiarios. Estas líneas crediticias, a pesar de las facilidades que brindaban, representaron un importante costo para el FGS.
Préstamos para trabajadores en relación de dependencia
Los trabajadores formales con salarios de hasta $1.980.000 podían solicitar un crédito de hasta $1 millón, con una TNA del 50%. Las opciones de financiamiento incluían planes de 24, 36 y 48 cuotas.
Préstamos para jubilados y pensionados
Los titulares de jubilaciones y pensiones del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) podían acceder a préstamos de hasta $600.000, mientras que los titulares de Pensiones No Contributivas (PNC) y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) podían solicitar hasta $250.000. En estos casos, la TNA era notablemente menor, fijada en el 29%, con los mismos plazos de cuotas.
A pesar de estas tasas aparentemente favorables, la altísima inflación desvalorizó los activos del fondo, generando pérdidas considerables en términos reales.