Comercio regional

El Mercosur en tela de juicio

Hoy en día, Argentina ocupa un lugar muy pobre en el ranking de actores del comercio internacional. Según la OMC, es el 44° país exportador del mundo y el 54° país importador en materia de bienes. ¿Cómo influye el Mercosur en todo esto?
Lionel Paredes
por Lionel Paredes |
La Cumbre del Mercosur era una oportunidad para encauzar la visión de los países miembros.

La Cumbre del Mercosur era una oportunidad para encauzar la visión de los países miembros.

Son bastantes los temas que definen las relaciones comerciales globales actuales, hoy atravesadas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y por incertidumbres como el divorcio de Europa y el Reino Unido. Con estos sucesos de referencia y la necesidad de que la Argentina capte mayores oportunidades comerciales se empieza a sentir la Crisis del Mercosur.

A mitad de diciembre debía realizarse la reunión del Consejo y la Cumbre de Presidentes. Como siempre eran varios los temas a abordar.

Pero entre ellos se destacan por su importancia relativa, el nivel de protección resultante del arancel externo común y el de las negociaciones comerciales con terceros países que no son miembros de la Aladi.

En diciembre era una oportunidad para restablecer un grado de credibilidad en la eficacia del Mercosur como ámbito para el trabajo conjunto entre sus países miembros.

Por momentos ella aparece afectada por el comportamiento de sus países miembros en cuestiones relevantes para su funcionamiento, tales como la efectividad de su arancel externo común, y de la posibilidad de que países miembros individuales puedan concluir acuerdos comerciales preferenciales bilaterales con terceros países.

Así lo demuestran las acciones del Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que canceló la cumbre presidencial del Mercosur.

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Jair Bolsonaro suspendió la Cumbre del Mercosur.

Jair Bolsonaro suspendió la Cumbre del Mercosur.

La reunión de diciembre podría haber sido, por lo demás, una oportunidad para encauzar la visión de los países del Mercosur con respecto a sus negociaciones comerciales internacionales con los tres grandes protagonistas del comercio mundial: Estados Unidos y China.

Por su importancia en el desarrollo del comercio internacional, lo natural sería que el Mercosur aspire a tener acuerdos comerciales preferenciales con cada uno de esos tres protagonistas.

Con la Unión Europea ya se inicialó un acuerdo, tras treinta años de conversaciones y de negociaciones, pero hasta el momento no se ha podido avanzar en su conclusión final. Con Estados Unidos se dio un primer paso con la conclusión, en 1991, de un acuerdo “4 más 1″, pero luego no se retomaron las conversaciones orientadas a un acuerdo formal de libre comercio. Y con China, el Mercosur nunca respondió formalmente a dos propuestas que en su momento Beijing planteó para negociar un acuerdo de comercio preferencial.

Quizás ha llegado el momento de que el Mercosur formalice su objetivo de desarrollar una agenda de negociación de acuerdos de comercio preferencial con cada uno de los tres grandes protagonistas del comercio mundial.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Argentina, con un 6,9%, se aleja del promedio mundial de componentes extranjeros dentro de sus envíos al exterior, que es del 25%.

El Banco Mundial muestra que Argentina logró en el último registro un intercambio comercial externo total que equivale a solo el 31% de su PBI mientras en el mundo éste llega a 52% y en Latinoamérica a 47%.

Argentina ocupa un lugar muy pobre en el ranking de actores del comercio internacional. Según la OMC es el 44 país exportador mundial y el 54 país importador en materia de bienes. Y es el 51 país exportador mundial y el 45 importador mundial en servicios. Pero si consideramos que en 2020 Argentina fue el 32 país de mundo según su PBI en dólares todo lo antes referido muestra que nuestro país tiene una gran dificultad para participar en las cadenas internacionales de valor.

Con escasa generación de valor que dificulta una mejor oferta exportable se refiere, a la baja incorporación de tecnología; escasa inversión de estándares internacionales; poco incorporación de insumos calificados o de partes, accesorios o piezas que se originen en redes productivas internacionales de calidad.

Ya no se puede vivir con lo nuestro porque el mundo cambia constantemente. Hoy está todo interconectado, y en muchos casos se necesita importar para producir, ser competitivo y exportar. El Estado en vez de crear nuevos impuestos a las exportaciones, tiene que estar presente para crear las condiciones para que los productores puedan exportar fácilmente.

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