Un emprendimiento para cambiar de vida
Graduada como diseñadora textil e Indumentaria en la UADE, con un espíritu inquieto, Sheila abrió su primer local de moda, Jay Sacher, en 2007. Con el tiempo decidió poner todas sus energías en la empresa familiar, que se repartiría con su nueva vida en pareja. En 2015 se casó con Lucas, su marido brasileño, que es director comercial de una empresa de tecnología proveedora de software de e-learning. Ese año nació su primera hija, Naomi y en 2017 llegó Valentino.
Con una rutina de trabajo de muchas horas, viajaba todos los días entre La Plata y Buenos Aires. Después de ser madre, ya no se veía encerrada en una oficina. No se conformaba con la rutina de ir y venir entre La Plata y Buenos Aires y “perder” dos horas viajando cada día. Por lo tanto, cuando surgió la oportunidad de vivir en el exterior, sintió que “el futuro era como un lienzo en blanco y que podía elegir, por primera vez, lo que realmente quería para la vida”, comenta.
En 2019, se mudó a Río de Janeiro, se animó a salir de su zona de confort y se reinventó, sumando conocimientos al completar un magíster en Administración de Empresas en España. “Comencé a pensar en dejar de ofrecer productos y comenzar a ser mi propio producto ofreciendo mis conocimientos, experiencia y visión empresarial”, revela.
Al respecto, agrega: “Sabía que tenía mucho para dar, porque siempre asesoraba a amigos y conocidos sobre cómo adaptar sus negocios al mundo online. Sentí que causar esas pequeñas/grandes transformaciones en la existencia de las mujeres era el sentido de mi vida”, reconoce.
Mentora de emprendedoras
La pasión de Sheila es “crear redes de sostén para emprendedoras, entre las que se encuentran mujeres con intereses, metas y valores similares que pueden ayudarse mutuamente, pero, sobre todo, sentirse acompañadas y comprendidas”.
En ese sentido, la especialista señala que “ser mentora es ser guía, soy esa brújula que acompaña a las mujeres para garantizar que lleguen a su destino soñado, a la realización de sus proyectos. Es un rol de liderazgo que es mucho más que simplemente compartir conocimientos”.
Los próximos pasos del emprendimiento
Mirando hacia el futuro de su propuesta, el objetivo de Sheila es contribuir a su desarrollo profesional para que puedan alcanzar sus metas. “Busco consolidarme como una consejera de confianza para las mujeres emprendedoras de la región y para eso brindo un asesoramiento 100% personalizado basado en las necesidades de cada proyecto”, expresa.
De esta manera, completa Sheila, “la mujer emprendedora es empoderada porque sabe que tiene el superpoder de reinventarse constantemente y transformar su vida y la de todos los que la rodean”.
Finalmente, Saad reveló sus planes para 2024: “Además de difundir el libro, estoy trabajando en un proyecto muy poderoso, un reality show de emprendedoras”, adelantó. Y puntualizó: “Soy muy creativa y tengo la suerte de amar lo que hago por lo que me permito hacer realidad mis sueños más ambiciosos”.