De exfutbolista a empresario

La historia del emprendedor que apostó por las hamburguesas y logró reconvertirse tras dejar el fútbol

Diego Jaime pudo superar los obstáculos de la vida cuando descubrió su espíritu emprendedor que le permitió salir adelante. Cómo creó su propia empresa que ya está en proceso de expansión.
Rodrigo Porto
por Rodrigo Porto |
Del fútbol a la gastronomía: Diego Jaime empezó su emprendimiento de hamburguesas en la vereda del negocio de su papá

Del fútbol a la gastronomía: Diego Jaime empezó su emprendimiento de hamburguesas en la vereda del negocio de su papá, en el barrio Dorrego de González Catán.

En 2018, a los 32 años, Diego Jaime tuvo que dejar el fútbol, su pasión, la única actividad que había realizado durante su joven vida. Después de jugar en Serbia y Montenegro, Ecuador, Comodoro Rivadavia o Mandiyú de Corrientes, entre otros lugares, el destino le puso un nuevo desafío enfrente que, el ahora ex futbolista, encaró y superó a partir de un renovado espíritu emprendedor que descubrió en el lugar menos pensado.

Al empezar la pandemia, Diego estaba en una posición inesperada y con muchas dudas. Sin embargo, en apenas tres años, logró revertir la situación. Con mucho esfuerzo y pocos recursos logró concretar una idea que le permitió, en la actualidad, convertirse en el dueño de Morfi Burger, una empresa familiar que ya se expande por Argentina y la región, incluso con planes de convertirse en franquicia.

“En 2018 se terminó el contrato con Deportivo Laferrere, pero seguía ligado al fútbol. Hice el curso de técnico, abrí un centro de entrenamiento para jugadores libres y con eso sobrevivía. Pero no tenía sueldo o entrada fija”, cuenta Diego en conversación con A24.com PYMES.

La piedra fundacional

En paralelo, empezó un emprendimiento de hamburguesas y panchos en la vereda del negocio de su papá, en el barrio Dorrego de González Catán (partido de La Matanza). “Vendíamos 30 hamburguesas y con eso tirábamos. Mi mujer estaba embarazada y sin trabajo. Así estuvimos desde 2019 hasta que arrancó la pandemia”, recuerda el ex futbolista.

“Mi idea era seguir jugando a la pelota pero con la pandemia no se pudo hacer más nada. Entonces, nos miramos con mi señora y nos preguntamos: Qué hacemos ahora. En ese momento, me miró y me dijo que siga para adelante con las hamburguesas”.

En ese instante, Diego se decidió. “Armamos una cocina en el local/depósito de mi papá y empecé a vender hamburguesas por encargo, ya que no había nadie en la calle”, explica.

Fue ahí cuando se prendió la lamparita. “Llegaban los fines de semanas y no sabía cómo responder la cantidad de pedidos. Yo atendía el teléfono, cocinaba y salía a repartir. No daba abasto. Ahí le pedí a un amigo que me ayudara. Arrancamos, y hasta ahora nunca paramos”, enfatiza Jaime.

“Con lo que pudimos nos fuimos equipando, porque encima, en medio de la pandemia, muchos proveedores no trabajaban. Entre otras cosas compramos una freidora, planchas, mesada. Nos dimos cuenta que para solventar los pedidos teníamos que invertir. (Hasta junio de 2021) solo hacíamos delivery)”, señala el flamante emprendedor.

Y resalta: “Después nos decidimos poner un local en el centro comercial de González Catán, desde donde recibíamos muchos pedidos. Encontramos un local a buen precio, porque estábamos en medio de la pandemia, y nadie quería abrir un local”.

Proceso de expansión

“En octubre de 2021 abrimos un nuevo local en Laferrere porque mucha gente de ahí nos pedían que vayamos. En un año pasamos de una plancha en un depósito a tres locales en total (el primero de Dorrego lo mantenían)”, comenta Diego.

“Luego abrimos otro local en Laferrere y en mayo de este año llegamos al shopping de González Catán”, celebra el empresario durante la entrevista.

En ese sentido, afirma: “Esto es la coronación de todo lo que fuimos haciendo poco a poco y con esfuerzo. Es como jugar en primera. Muchas veces me siento en el patio de comidas, miro el local y no puedo creer todo lo que hicimos”. Asimismo, destaca, “somos 50 familias que vivimos de esto. Lo estamos disfrutando. Con sacrificio y acompañamiento de la familia, se puede. Una vez que te animás y te metés, las cosas van sucediendo”, dice.

“La mercadería la compramos a proveedores propios. Nos diferenciamos por la calidad de la carne, la abundancia, la atención, el packaging y buenos precios (un combo de hamburguesa con queso cheddar, papas y gaseosa cuesta $500)”, asegura el creador de Morfi Burguer, que no para de imaginar el futuro de su nueva pasión.

“Tenemos muchos pedidos para abrir franquicias, en el interior y en otros países como Ecuador y Estados Unidos (Miami). Les gustó la historia y quieren ser parte. Por eso, ahora, queremos expandir la marca”, concluye el futbolista que se transformó en emprendedor gastronómico y lo disfruta, casi tanto, como un gol en primera.