Opinión

¿Las restricciones a la importación aportan alguna solución?

Pensar que para proteger el consumo interno se necesitan políticas que limiten las importaciones es una discusión del siglo pasado. Cómo afecta esto a la economía real.
Federico Vacalebre
por Federico Vacalebre |
Comercio exterior: la clave está en exportar e integrarse cada vez más al mundo.

Comercio exterior: la clave está en exportar e integrarse cada vez más al mundo.

Volvió el tema de la dolarización y, como tantos otros temas que vuelven, también lo hizo el viejo planteo de que las exportaciones compiten con el consumo bajo la premisa de que para proteger el consumo interno hay que limitar las ventas al exterior. Aunque en realidad es al revés, es decir, hay que aumentar las exportaciones para generar las divisas necesarias con el objetivo de expandir la producción y el consumo.

Ante el visible fracaso de los controles de precios, esta discusión se remonta a mediados del siglo pasado y contemplaba el hecho de que la mayor parte de las exportaciones estaban compuestas por los mismos productos que integraban los consumos más habituales.

Soluciones del siglo pasado

Plantear que por aumentar las exportaciones de carne o trigo implicaba menos consumo interno, es una visión que entró en desuso hacia finales del siglo pasado debido a una mayor diversificación de las exportaciones y de los consumos familiares. El desarrollo, en realidad, depende de una integración más intensa con el mundo.

Para ponerlo en números, y según datos del Ministerio de Economía, entre los años 2011 y 2021, las exportaciones en dólares cayeron un 6%, el salario real (en el mismo período) cayó un 10% y el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita, por su parte, cayó un 13%.

¿Qué pone esto en evidencia? Sencillamente que reducir las exportaciones no garantiza mayor consumo interno. En efecto, y en realidad, en la última década, menores exportaciones estuvieron acompañadas de caídas en el salario real (principal determinante del consumo interno). En sí, cuando el PBI per cápita disminuye, hay menos cantidades de bienes para cada persona. Y esto es consistente con salarios más bajos, que limitan la capacidad de consumo de las familias.

Hoy, la falta de divisas es la principal limitante para importar los bienes de capital e insumos que necesita la producción. ¿Por qué? Porque para aumentar la producción, los salarios y el consumo interno se necesitan expandir las exportaciones, dado que esta es la vía más genuina de generar divisas.

El impacto de las restricciones

Las restricciones a las exportaciones agudizan la restricción externa. En otras palabras, la escasez de divisas para financiar las importaciones que se necesitan para movilizar la producción.

Un ejemplo concreto sobre cómo el aumento de las exportaciones aumenta el consumo interno es Uruguay, uno de los mayores exportadores per cápita de carnes Premium.

La lógica en Uruguay fue la inversa: cuando el precio de la carne aumentó en el mercado doméstico no se prohibieron las exportaciones, sino que se importó los cortes de consumo más habitual. Este tipo de estrategia hace que el salario real y, por ende, el PBI per cápita se mantenga alto.

Siendo que se parte tanto de un error tanto de diagnóstico como de herramientas, no es de extrañar que las políticas adoptadas produzcan efectos contrarios a los buscados: Menos exportaciones, menor ingreso de divisas, menos inversión y más problemas en la balanza de pagos.

Lo que a veces resulta menos intuitivo, pero no por ello deja de ser cierto, es que cuanto mayores son las barreras a las importaciones, más desincentivo hay a las exportaciones. Menos importo, menos exporto también. En términos macro, los resultados son claros. Son los países que más protegen a sus productores domésticos, los que tienen menores ratios de exportaciones.

Nuestro país, de hecho, es uno de los países con menos exportaciones e importaciones del mundo en términos relativos a su PBI. La protección excesiva solo perpetúa a productores ineficientes y quita dinamismo a la economía. Los controles de capitales y, por lo tanto, la existencia de varios tipos de cambio, también tienen un sesgo anti-exportador.

La fórmula para aumentar las exportaciones es la competitividad sistémica. Esto requiere:

  1. Apertura comercial
  2. Estabilidad macro y regulatoria
  3. Baja inflación
  4. Bajas tasas de interés
  5. Bajos impuestos
  6. Infraestructura adecuada
  7. Un mercado laboral flexible
  8. Un sistema jurídico ecuánime que permita el cumplimiento de los contratos

Asimismo, con las restricciones, son muchos players los que pierden:

  1. Los trabajadores de la cadena
  2. El BCRA, por las restricciones se pierden exportaciones y divisas que se necesitan para importar y pagar
  3. La economía real, porque que las restricciones generan menor producción, esto es, menos recaudación, menos inversión, menos empleo y menor actividad económica
  4. El consumidor, porque las restricciones hacen caer la producción, y con menor producción los precios aumentan

En síntesis, la búsqueda tiene que estar focalizada en exportar e integrarse cada vez más al mundo. Para lo cual es imprescindible delimitar el ordenamiento integral del Estado, en sus tres niveles de gobierno. De tener un sector público financieramente equilibrado (brindando servicios de calidad) se darán las condiciones para expandir las exportaciones. Y de esta manera, superar la restricción externa. Restricción externa que, por otra parte, se acentuará de continuar restringiendo las exportaciones, agravando aún más la recesión.

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