Por Damián Pio Múgica (*)

La matrícula para formarse en logística se duplicó en 2022, con una mayor participación de mujeres entre las nuevas generaciones de alumnos. (Foto archivo)
Por Damián Pio Múgica (*)
El sector de la logística vive tiempos de crecimiento que ya supera la coyuntura propia de la pandemia de 2020: en los últimos años hemos visto un crecimiento acelerado a doble dígito tanto en la facturación en moneda constante como también en la incorporación de personal a las empresas del sector logístico.
De hecho, según datos de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL), en 2021 cerca de 25.000 personas eran empleadas por 39 empresas. Y ese número, en niveles históricos, está dando señales de continuar en ascenso.
Ocurre que la gestión de cadenas de valor, su operatoria y dinámica, hoy cumplen un rol fundamental en todas las organizaciones, sin importar segmentos o industrias.
Muchas compañías entendieron que se obtienen mayores beneficios optimizando la rentabilidad de la cadena de suministros que mejorando el costo directo del producto. O que la tecnología y los sistemas de gestión integrados dan la posibilidad de optimizar la comunicación y la cooperación entre proveedores y clientes, para mejorar así las dinámicas entre la oferta y la demanda entre las distintas cadenas que integran las economías de una sociedad.
Además, actualmente, es necesario lograr toda esta eficiencia, pero dentro del marco del cuidado del medio ambiente, con una mirada sustentable o sostenible del tema.
No sólo porque haya que lograr la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, sino porque también la cuestión del packaging se transforma: el futuro y el presente ya plantean el uso de vehículos eléctricos y envoltorios biodegradables, para una industria en la que 7 de cada 10 empresas miden su impacto en el medioambiente, según datos de CEDOL. Más aún, un estudio reciente de SAP en América Latina, sobre más de 500 ejecutivos, muestra que 55% de las organizaciones de la región están trabajando en el desarrollo de programas para que sus proveedores y clientes sean más cuidadosos con el medio ambiente, en aras de disminuir las emisiones indirectas (emisiones de tipo 3).
La evolución en la importancia del rol del responsable de logística es indiscutible, al igual que el requisito de que los entendidos en la materia estén altamente capacitados.
En ese aspecto, justamente, se observa un importante crecimiento de la profesionalización del sector, con una matriculación en carreras como Licenciatura en Logística Integral o afines. En 2019, por ejemplo, tuvo un incremento del 30% y, en 2020 y 2021, continúo creciendo en porcentajes similares cada año, hasta alcanzar un nuevo récord a fines de 2022, cuando la matrícula se duplicó, con una mayor participación de mujeres entre las nuevas generaciones de alumnos.
Esto es una buena noticia para un sector que, durante muchos años, fue percibido más como un oficio que como una profesión: hoy se cambia la idea de que “la logística es un arte”, y se entiende que es un área dura mucho más cerca de la ingeniería que de la creatividad, con un fuerte componente de gerenciamiento.
¿Este es el techo? Todo parece indicar que no y que hay mucho más por delante.
De hecho, 9 de cada 10 empresas del sector espera incrementar las inversiones en este año, enfocados principalmente en sistemas, depósitos y otros elementos que hacen pensar que la industria tiene una mirada de largo plazo, donde año a año habrá más espacio para la profesionalización, la formación y las oportunidades laborales inclusivas y diversas, para todos.
(*) El autor es director de la Licenciatura en Logística Integral en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Belgrano.