Tips para emprendedores

PyMES: Estrategias para dejar de procrastinar

Los líderes de empresas, en forma consciente o inconsciente, postergan acciones para lograr un resultado mejor. Por qué ocurre esto y cómo resolverlo.
Pymes

Pymes, emprendedores y empresas familiares que buscan adaptarse a la difícil realidad económica del país y prosperar en este contexto. (Foto archivo) 

Uno de los mayores problemas de los emprendedores y empresarios PyMES para ser productivos es la procrastinación.

Para poder profundizar en un tema que atañe a muchos líderes de empresas, PyMES de A24.com conversó con María Fernanda Blasetti, directora de 180 Grados Coaching & Capacitación y consultora especialista en Organización y Productividad personal.

¿Qué significa procrastinar?

Procrastinar es saber que tenés algo por hacer, pero dejarlo para otro momento, de forma consciente (por ejemplo, hacer una cosa sabiendo que hay otra más importante para hacer), o inconsciente (como hacer la primera tarea de la lista, sin fijarse si hay algo más importante para hacer).

¿Por qué procrastinamos?

Muchas veces lo hacemos por miedos o pereza. Es muy común que no tengamos ganas de hacer lo que deberíamos estar haciendo, y nos ponemos a hacer cosas que nos gusten más o nos resulten más fáciles de hacer.

¿Cómo dejar de procrastinar?

En primer lugar debemos reconocer que tenemos un problema: estamos procrastinando.

Puede resultarnos difícil de reconocer, ya que cuando estamos procrastinando hacemos cosas que quizás no son las más importantes en ese momento, pero estamos en acción, trabajando. Y justamente el hecho de estar trabajando, nos impide darnos cuenta de que deberíamos estar haciendo otra cosa más importante.

Para ser conscientes de que estamos procrastinando, debemos saber preguntarnos si lo que estamos haciendo en ese momento es lo mejor que podríamos estar haciendo.

Si no somos sinceros, no ayudamos a solucionar el problema.

En segundo lugar, debemos identificar por qué estamos procrastinando.

Algunos de los motivos más habituales son:

  • La planificación excesiva: planificar es preparar el trabajo, y solo nos ayudará a avanzar, cuando nos pongamos a hacer.

  • No nos gusta la tarea: en este caso debemos decidir si realmente debemos realizarla, y si es así, buscar la forma de hacerla más entretenida.

  • El perfeccionismo: debemos poner límites, en lugar de querer mejorar las cosas hasta un nivel en que ya no es productivo seguir adelante.

  • La falta de definición de objetivos: no tenemos claro lo que debemos hacer, o cómo hacerlo, y no sabemos por dónde empezar.

En tercer lugar, debemos ser conscientes de los beneficios que traerá hacer esa tarea, el para qué queremos hacerla, qué resultados conseguiremos.

Algo muy útil es hacer una lista de todos esos beneficios y resultados, y visualizarnos con la tarea realizada. Esto nos motivará y ayudará a realizarla.

Una vez que tenemos claro que es importante hacer esa tarea, llega el momento de dividirla en tareas más pequeñas.

Muchas veces, cuando la tarea es demasiado grande para hacerla de una vez, y eso nos lleva a procrastinar, a no empezarla nunca. Pero si dividimos el trabajo en tareas que nos lleven menos de media hora, por ejemplo, nos resultará más fácil realizarlo.

Llegamos al punto de ponernos manos a la obra: empezar la tarea.

Cuando ya definimos bien las tareas y las dividimos en más pequeñas, solo resta tomar la decisión de empezar.

Una buena manera de hacerlo es dedicar cinco o diez minutos a comenzar el trabajo, e ir incrementando gradualmente el tiempo hasta terminarla.

Sea que logremos terminarla o no, hemos dado un primer paso para dejar de procrastinar y acercarnos cada vez al logro de nuestros objetivos.

Se habló de