“Decidí no teñirme más porque ir a la peluquería me resultaba de una opresión y una angustia tremendas. Realmente era de una esclavitud enorme. Ya en las últimas vacaciones, en enero de 2020, no quería perder un día en el hotel tiñéndome mientras mi familia se iba a disfrutar”, explicó a La Nación.
"Si te teñís, no te bancas ver crecer las canas porque después de varios centímetros, te sentís dejaba. Es toda una decisión de vida, de libertad, de terminar con esa esclavitud. Yo no me cuestionaba eso sino que sentía la obligación, no imaginaba que podía no hacerlo. No era aceptado y hasta era rechazado por la sociedad y ni hablar en mi trabajo", agregó.
“Me tiño hace 25 años, cada diez días porque empecé a tener mis primeras canas a los 16 años. A los 22 años hice mi primera película y hasta ahí se me mezclaban un poco con el pelo”, recordó.
Cecilia está en teatro haciendo Radojka, una comedia negra, de Fernando Schmidt y Christian Ibarzabal, que protagoniza junto a Patricia Palmer y tiene dirección de Diego Rinaldi.