El seis veces campeón del torneo se dirigía como si nada hacia el vestuario sin su acreditación colgada en el cuelo hasta que se topó con el agente de seguridad, que le dio el alto indicándole que no llevaba visible la acreditación identificativa como cualquier jugador, entrenador, árbitro, miembro de la acreditación y periodista.
Federer no discutió con el agente, siempre con una sonrisa en la boca, y esperó pacientemente a que llegara un miembro de su equipo, que llevaba colgada la acreditación, y la enseñara al agente, que permitió entonces la entrada del jugador a la zona de vestuarios.
En el video que muestra esta situación, la persona que lleva la acreditación del jugador parece decirle que si no sabe quién es Federer, a lo que el agente sonríe y parece decirle: “Las normas son las normas”.