Además, las técnicas de respiración pueden marcar la diferencia. Una de las más populares es la llamada 4-7-8, que consiste en inhalar durante cuatro segundos, mantener el aire siete segundos y exhalar en ocho. Este ejercicio ayuda a disminuir la ansiedad y relajar el cuerpo en pocos minutos.
Sostener una rutina también es fundamental. Acostarse y levantarse siempre en horarios similares permite que el organismo se acostumbre y funcione de manera más ordenada. A esto se suma la importancia de generar un ambiente adecuado: un dormitorio oscuro, silencioso y con una temperatura confortable favorece un sueño más profundo.
Como complemento, en los últimos años se popularizó el llamado “método militar”, una técnica que promete dormirse en apenas dos minutos a partir de la relajación progresiva del cuerpo y la mente. Si bien no funciona igual para todos, muchos aseguran que es una herramienta útil para quienes tienen dificultades para desconectarse.
Por último, los especialistas advierten que, si el insomnio se vuelve persistente o afecta la vida cotidiana, es importante consultar con un profesional. Dormir bien no es un lujo: es una necesidad clave para la salud física y mental.