Por último, es útil agrupar especies con requerimientos similares. Romero, tomillo, lavanda y orégano toleran mejor suelos más secos. En cambio, las mentas, como la hierbabuena, agradecen una humedad más pareja, sin llegar al encharcamiento.
Ocho plantas aromáticas que se adaptan a macetas
Albahaca. Es una de las favoritas para salsas, ensaladas y preparaciones frescas. Necesita calor, buena luz y protección frente al frío intenso. Para estimular una planta más tupida, conviene cortar las puntas de crecimiento de manera regular. El sustrato debe ser liviano y drenar bien, porque el exceso de humedad puede afectar las raíces.
Romero. Funciona muy bien en panes, carnes, papas y arroces. Prefiere pleno sol y suelos con buen drenaje, idealmente neutros o algo alcalinos. En zonas frías, es mejor ubicarlo en un sitio resguardado. Una poda ligera después de la floración ayuda a mantenerlo compacto y con buena forma.
Cilantro. De esta planta se aprovechan hojas, semillas e incluso raíz, según la receta. Crece en tierra fértil y drenada. Puede recibir sol directo, aunque las hojas suelen rendir mejor con algo de semisombra. Como su ciclo es más corto que el de otras hierbas, una estrategia útil es sembrarlo de forma escalonada para contar con hojas durante más tiempo.
Lavanda. Además de su perfume, algunas variedades se usan en infusiones, repostería y mezclas culinarias. Requiere sol pleno y un suelo que elimine rápido el agua. No es buena opción para sectores con riego constante o sustratos pesados. También conviene plantarla cuando ya pasó el riesgo de heladas fuertes.
Tomillo. Es ideal para verduras, guisos, carnes y marinadas. Como otras aromáticas mediterráneas, necesita sol y drenaje eficiente. Puede renovarse mediante división en primavera o después de la floración. Si se cultiva en maceta, es importante evitar que el sustrato quede compacto.
Citronela. Se la valora por su aroma cítrico y suele ubicarse en lugares soleados. Necesita un recipiente con buen drenaje. Un punto importante: el nombre común puede aplicarse a más de una planta, por lo que antes de usarla en alimentos conviene confirmar la especie y su aptitud culinaria. No todas las plantas perfumadas son comestibles.
Hierbabuena. Pertenece al grupo de las mentas y se usa en infusiones, bebidas frías y platos frescos. A diferencia del romero o el tomillo, prefiere una tierra rica y húmeda. Como puede expandirse con facilidad, lo más práctico es cultivarla en maceta y dividirla cada cierto tiempo para controlar su crecimiento.
Orégano. Se utiliza fresco o seco en salsas, panes, verduras y preparaciones al horno. Crece mejor en suelos bien drenados, neutros o alcalinos, e incluso tolera condiciones más secas. La maceta debe permitir la salida del agua y el sustrato no debe quedar apelmazado.
Errores comunes al cultivar hierbas en casa
Uno de los errores más frecuentes es regar todas las plantas con la misma frecuencia. También es habitual elegir macetas sin agujeros, ubicarlas en espacios con poca luz o mezclar en un mismo recipiente especies con necesidades opuestas. Con una buena elección del lugar, riego moderado y drenaje correcto, estas aromáticas pueden aportar perfume, verde y sabor durante buena parte del año.