El magnesio, por su parte, participa en los mecanismos que ayudan a detener esa actividad y permiten la relajación muscular. Según la explicación de Sanagustín, cuando existe un déficit de magnesio dentro de la célula, este sistema de regulación puede alterarse y la señal de contracción mantenerse activa durante más tiempo.
De esta manera, el músculo puede quedar sometido a una contracción involuntaria y sostenida, que es la que se manifiesta como calambre.
Durante uno de estos episodios tampoco resulta conveniente forzar la pierna con un estiramiento brusco. El músculo cuenta con mecanismos automáticos, entre ellos el reflejo miotático, que responden ante un estiramiento repentino y pueden favorecer que la contracción se mantenga.
¿El magnesio sirve para prevenir los calambres?
Que el magnesio participe en la función muscular no significa que tomar suplementos permita evitar los calambres nocturnos. La evidencia científica disponible, incluidos ensayos clínicos y revisiones de la Colaboración Cochrane, indica que la suplementación con magnesio en adultos no reduce de manera significativa la frecuencia de estos episodios.
Por este motivo, no se recomienda incorporar suplementos por cuenta propia. En personas con insuficiencia renal, el organismo puede tener dificultades para eliminar el exceso de magnesio. Además, este mineral puede interactuar con algunos medicamentos, entre ellos determinados antibióticos y anticoagulantes.
Medicamentos que pueden favorecer los calambres
Algunos tratamientos de uso habitual pueden estar relacionados con la aparición de espasmos musculares, según explica Sanagustín.
Diuréticos. Se utilizan, entre otras situaciones, para tratar la hipertensión arterial y determinados problemas cardíacos. Pueden aumentar la eliminación de minerales a través de la orina, entre ellos magnesio y potasio, y alterar el funcionamiento muscular.
Estatinas. Son medicamentos utilizados para reducir el colesterol. Los calambres asociados con estos fármacos responden a un mecanismo diferente y pueden estar relacionados directamente con el tejido muscular, independientemente de los niveles de electrolitos.
Si los calambres comienzan después de iniciar un tratamiento o aumentan en frecuencia, es importante consultar al médico para evaluar si existe alguna relación con la medicación. Los tratamientos no deben suspenderse por cuenta propia.
Cuándo los calambres pueden indicar otro problema
Los calambres ocasionales son frecuentes y no necesariamente están relacionados con una enfermedad. Sin embargo, algunos síntomas asociados pueden requerir una evaluación médica.
Hinchazón, enrojecimiento o calor en una pierna. Si aparecen junto con el dolor, se requiere atención médica inmediata, ya que pueden ser signos compatibles con una trombosis.
Pesadez, ardor o hinchazón en las piernas y los tobillos durante el día. Estos síntomas pueden estar relacionados con alteraciones del retorno venoso y requieren una evaluación para determinar su origen.
Episodios frecuentes durante meses. Cuando se producen más de tres calambres por semana, afectan de manera reiterada el sueño y se mantienen durante meses, es recomendable realizar una consulta médica. En estos casos pueden investigarse posibles causas como neuropatías, problemas de tiroides, insuficiencia renal o trastornos de la circulación.
La evaluación también permite determinar si existe alguna relación con los medicamentos utilizados o si es necesario estudiar otra condición que pueda explicar la aparición de los calambres.