Ayuda a controlar la glucosa: puede mejorar la sensibilidad a la insulina y contribuir al control del azúcar en sangre, especialmente en personas con diabetes tipo 2 o prediabetes.
Favorece la salud cardiovascular: ayuda a reducir el colesterol, los triglicéridos y puede colaborar en el control de la presión arterial.
Mejora la digestión: favorece el proceso digestivo, ayuda a aliviar los gases y puede disminuir los espasmos y molestias gastrointestinales.
Alivia afecciones respiratorias: su acción mucolítica contribuye a fluidificar las secreciones durante resfríos, gripe o catarros.
Contribuye al bienestar durante el ciclo menstrual: tradicionalmente se utiliza para aliviar los dolores menstruales y favorecer el flujo menstrual cuando la ausencia de la menstruación no está relacionada con un embarazo.
Podría proteger el sistema nervioso: algunas investigaciones analizan su posible papel en la prevención de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, aunque la mayor parte de la evidencia disponible proviene de estudios realizados en animales.
Cómo consumir la canela
Una de las formas más habituales es preparar un té de canela, ya sea en polvo o en rama.
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En polvo: agregar una cucharadita (unos 2,5 gramos) a una taza con agua hirviendo, tapar y dejar reposar entre 5 y 10 minutos.
- En rama: hervir una rama a fuego bajo durante 10 a 20 minutos para favorecer la extracción de sus compuestos.
También puede incorporarse a infusiones junto con jengibre, té verde, té negro o clavo de olor, además de utilizarse en distintas preparaciones dulces y saladas.
Las recomendaciones generales indican no superar los 2 a 4 gramos diarios de canela en polvo. Si se utiliza con fines medicinales, conviene comenzar con cantidades pequeñas para evaluar la tolerancia del organismo.
Precauciones al consumir canela
Aunque se trata de una especia segura cuando forma parte de la alimentación, su uso con fines medicinales requiere algunos cuidados.
Puede potenciar el efecto de los medicamentos para la diabetes y de los anticoagulantes. Durante el embarazo y la lactancia, se aconseja limitar su consumo a las cantidades habituales presentes en los alimentos y evitar su uso terapéutico.
Además, un consumo excesivo puede provocar dolor abdominal, diarrea o reacciones alérgicas en personas sensibles. En el caso de los aceites esenciales, nunca deben aplicarse directamente sobre la piel sin diluirlos previamente en un aceite portador.
Otros usos de la canela
Además de su uso en la cocina, esta especia también se emplea en la elaboración de cremas, mascarillas capilares y enjuagues bucales. Asimismo, puede utilizarse como ambientador natural, repelente de insectos y en jardinería para ayudar a combatir algunos hongos que afectan a las plantas.