- Utilizar un cepillo de cerdas intermedias, ya que las muy duras pueden desgastar el esmalte y lastimar las encías.
- Cambiar el cepillo cada tres o cuatro meses, o antes si las cerdas están deformadas.
- Sujetar el cepillo como si fuera una lapicera, para evitar ejercer demasiada presión.
- Colocar el cepillo en un ángulo de 45 grados, de manera que las cerdas alcancen tanto el diente como la línea de la encía.
- Realizar movimientos suaves, de atrás hacia adelante o circulares.
- Limpiar todas las superficies de cada diente: la cara externa, la cara interna y la superficie de masticación.
El error con el cepillado de dientes que conviene evitar después de comer
Después de consumir alimentos o bebidas ácidas, como café, jugos cítricos, gaseosas o productos con alto contenido de azúcar, no conviene cepillarse los dientes inmediatamente.
Lo recomendable es esperar al menos 30 minutos para permitir que el esmalte dental se recupere de la acción de los ácidos. Cepillarse antes de ese tiempo puede favorecer su desgaste y aumentar el riesgo de daño en la superficie dental.
Cómo usar correctamente el hilo dental y qué hacer después del cepillado
El hilo dental permite eliminar la placa bacteriana y los restos de alimentos que quedan entre los dientes, lugares donde el cepillo no logra llegar.
La forma correcta de utilizarlo es deslizándolo alrededor de cada diente, formando una "U" y limpiando suavemente los laterales. No se aconseja moverlo de un lado a otro como un serrucho, ya que ese movimiento puede irritar las encías.
Una vez finalizada la limpieza, no es necesario enjuagarse la boca con abundante agua. Dejar una pequeña cantidad de pasta dental permite que el flúor permanezca durante más tiempo sobre los dientes y continúe protegiendo el esmalte.
También es importante prestar atención a la cara interna de los dientes, una zona que muchas veces recibe menos atención. Allí suele acumularse placa bacteriana que, si no se elimina correctamente, puede endurecerse al combinarse con minerales presentes en la saliva, como el calcio y el fósforo, y transformarse en sarro. Cuando esto ocurre, la única forma de retirarlo es mediante una limpieza profesional realizada por un odontólogo.