- Lavar los recipientes y las tapas con agua caliente y detergente para eliminar restos de suciedad o grasa.
- Colocarlos dentro de una olla cuando tanto el vidrio como el agua estén a una temperatura similar.
- Cubrirlos completamente con agua.
- Llevar la olla al fuego para que el agua y los envases se calienten de manera gradual.
- Una vez que el agua rompa el hervor, contar aproximadamente 10 minutos de ebullición.
- Retirarlos con una pinza o un utensilio adecuado para evitar quemaduras.
- Dejarlos escurrir sobre un paño limpio o una rejilla, procurando no tocar el interior de los recipientes ni la cara interna de las tapas.
Qué cuidado se debe tener con la esterilización de los frascos
Uno de los errores más frecuentes es colocar un frasco frío directamente en agua hirviendo. El cambio brusco de temperatura puede hacer que el vidrio se agriete o incluso se rompa. Para evitarlo, tanto el agua como los recipientes deben comenzar a una temperatura similar y calentarse de forma gradual.
Qué frascos de vidrio pueden reutilizarse
Antes de darles un nuevo uso, conviene comprobar que los recipientes no tengan rajaduras, astillas, golpes o fisuras, ya que cualquier daño puede comprometer su resistencia.
También es recomendable revisar las tapas. Si presentan óxido, deformaciones o el sello interno está deteriorado, lo más seguro es reemplazarlas para garantizar un buen cierre.
Con unos pocos minutos de preparación, los frascos de vidrio pueden volver a utilizarse de forma segura para distintas elaboraciones caseras, prolongando su vida útil y contribuyendo a generar menos residuos.