Primero, se coloca el shampoo suave en el agua y se mezcla bien antes de introducir la prenda. Una vez sumergida, se la debe presionar y masajear suavemente.
No hay que cepillarla, refregarla ni frotar una parte del tejido contra otra. Los movimientos deben mantenerse durante unos cinco minutos y no se recomienda dejarla en remojo durante mucho tiempo.
Después, se retira el agua con jabón mediante presiones suaves, sin retorcer la prenda. Luego se realiza un enjuague con agua fría, con movimientos delicados, hasta eliminar por completo los restos de shampoo.
Cómo secar una prenda de lana o alpaca
Después del enjuague, según aconseja Fernández, se debe presionar la prenda con cuidado para quitar el exceso de agua. No hay que exprimirla ni retorcerla, puesto que estas acciones pueden deformar las fibras.
Para absorber la humedad restante, se extiende sobre una toalla limpia y seca. Luego se enrollan la toalla y la prenda juntas y se aplica una presión suave para que la tela absorba el agua.
Una vez terminado este paso, se desenrollan, se cambia la posición de la prenda y se repite el procedimiento para retirar más humedad.
Por último, debe dejarse sobre una superficie plana y en un lugar ventilado hasta que termine de secarse.
Qué se debe evitar al lavar ropa de lana
Para evitar daños en el tejido, tal como sostiene el especialista, no se debe usar secadora automática, colgar la prenda mojada ni aplicar fuentes de calor directo.
El peso del agua puede deformarla si se la cuelga durante el secado. Por eso, debe permanecer extendida sobre una superficie plana y en un ambiente ventilado hasta completar el proceso.