Una vez separados, se recomienda programar el lavarropas a 60 °C, una temperatura que favorece una desinfección más efectiva. Junto con el detergente habitual, conviene agregar entre una y dos cucharadas de percarbonato de sodio.
Al liberar oxígeno activo, este producto ayuda a desinfectar los textiles, combatir el percudido y remover manchas difíciles. Además, utilizado en ciclos superiores a los 40 °C, mejora la higiene de la ropa de uso diario y reduce el riesgo de contaminación entre prendas sensibles, como la ropa interior, y el resto de la carga.
Qué hacer si el lavarropas no tiene agua caliente
Si el lavarropas no cuenta con un programa de agua caliente, el protocolo recomienda realizar un tratamiento previo antes del lavado:
- Colocar los trapos de limpieza en un recipiente con agua caliente.
- Agregar percarbonato de sodio.
- Dejarlos en remojo durante una hora.
- Luego, lavarlos normalmente en el lavarropas.
Este remojo previo mejora la desinfección y facilita la eliminación de la suciedad acumulada.
También conviene saber que la mayoría de los lavarropas de carga frontal cuentan con una resistencia interna que calienta el agua durante el ciclo. En algunos modelos de carga superior, si el fabricante lo permite, también es posible incorporar agua caliente de forma manual antes de iniciar el lavado.
Cómo recuperar los trapos muy percudidos
Cuando los trapos de limpieza presentan manchas persistentes o están muy percudidos por el uso, el remojo con agua caliente y percarbonato de sodio durante una hora suele ser el método más eficaz antes del lavado en el lavarropas. Este procedimiento ayuda a desprender la suciedad incrustada, mejora el aspecto de las fibras y potencia la acción del ciclo de lavado para lograr una limpieza más profunda.
Aplicar estas recomendaciones ayuda a mantener los trapos de limpieza en mejores condiciones, prolongar su vida útil y reducir el riesgo de contaminación cruzada, contribuyendo a una limpieza más segura en el hogar.