Desde el año 2007, San Carlos de Bariloche sumó entre sus atractivos turísticos al Museo del Chocolate. En dicho museo se muestra el proceso de fabricación artesanal, además de profundizar en la historia del cacao y del chocolate.
El chocolate de Bariloche tiene su origen en el norte de Italia. Fue el inmigrante Aldo Fenoglio y su esposa, Inés Secco, quienes llegaron desde Torino (Turín) los que iniciaron la tradición. Fenoglio era repostero y chocolatero.
Cuenta la leyenda que a Aldo Fenoglio se le derramó una olla de chocolate caliente sobre la mesada. Molesto, trató de retirar el chocolate con una espátula cuando estuviera frío. Por casualidad se formó una barra de chocolate en rama, un sello de Bariloche que se ha internacionalizado.
“Mi abuelo le transmitió a mi papá el arte, la pasión por el chocolate, por la calidad”, expresó Leticia Fenoglio, nieta del pionero del chocolate en Bariloche, quien junto a su hermano Aldo y su padre Diego, llevan adelante hoy la chocolatería Rapa Nui.
“Los pioneros reflejaban las costumbres europeas de los lugares de montaña, por el consumo del producto para una reserva calorífica, con poco volumen y peso, y luego tuvo un impacto como un souvenir”, aseguró Luis Brogger, presidente de la Cámara de Chocolateros de Bariloche y propietario de Tante Frida.