2. Neutralización y espuma: incorporar la cocoamida y mezclar hasta integrar por completo. Este paso ayuda a estabilizar la espuma.
3. Tensoactivo principal: añadir el Genapol 28 y mezclar suavemente para evitar exceso de burbujas. La mezcla comenzará a espesar.
4. Clarificación: agregar la trietanolamina, logrando que el líquido pase de opaco a más transparente y cristalino.
5. Refuerzo de limpieza: disolver el tripolifosfato de sodio en los 200 ml restantes de agua e incorporar lentamente a la mezcla principal mientras se revuelve.
6. Control de calidad: verificar el pH neutro con tiras indicadoras. La preparación debe quedar estable y con la viscosidad adecuada, sin necesidad de agregar sal.
7. Personalización (color y aroma): una vez comprobado el pH, agregar el colorante (hasta lograr el tono deseado) y la fragancia. Es recomendable que el color sea coherente con el aroma (por ejemplo, amarillo para fragancias cítricas) para lograr un acabado más profesional. Si se desea, en este momento también se puede sumar la glicerina.
8. Reposo y envasado: dejar reposar hasta que desaparezcan las burbujas superficiales. Luego envasar en recipientes limpios.
Los insumos utilizados para esta preparación pueden conseguirse en Argentina a través de casas de productos químicos o proveedores de cosmética y limpieza artesanal, dado que forman parte de materias primas de uso habitual en este tipo de elaboraciones.