El atractivo principal aparece en una situación que rápidamente modifica la rutina de todos los integrantes de la familia. Víctor, interpretado por Diego Peretti, es un exitoso publicista que dedica buena parte de su energía a su actividad profesional.
Vera Garbo, interpretada por Carla Peterson, tomó la decisión de viajar después de sentirse agotada por la cantidad de responsabilidades que recaían sobre ella dentro del hogar.
Según la descripción oficial de Netflix: "Cuando su esposa Vera se toma un muy merecido descanso, Víctor, un adicto al trabajo, se ve obligado a ocuparse de los quehaceres domésticos... ¡y de sus cuatro hijos!".
El personaje de Diego Peretti queda en el centro de todo
La interpretación de Diego Peretti es uno de los elementos centrales de la película. El actor construyó a Víctor como un personaje que debe enfrentarse a una realidad que conoce mucho menos de lo que pensaba.
El protagonista está acostumbrado a concentrarse en su trabajo y a manejar una rutina profesional exigente. Cuando esa estructura desaparece, aparecen problemas que antes no formaban parte de sus prioridades.
Preparar a los chicos, organizar horarios, ocuparse de la casa y resolver las distintas situaciones que surgen durante el día se convierte en una tarea permanente.
La película aprovecha esas circunstancias para generar escenas de humor. Sin embargo, el relato no se limita a mostrar las dificultades del protagonista desde una mirada cómica.
Carla Peterson interpreta a un personaje clave en la película
Carla Peterson interpreta a Vera Garbo, la mujer que decide alejarse temporalmente de la rutina familiar y dejar a Víctor al frente de la casa.
Aunque su personaje no permanece durante todo el desarrollo de la historia en el centro de las situaciones cotidianas, su decisión es la que pone en marcha el conflicto principal.
Vera aparece vinculada a una cuestión que atraviesa buena parte de la película: la distribución de las responsabilidades dentro del hogar.
Su cansancio no surge de una única situación. Está relacionado con una dinámica familiar en la que muchas tareas terminan concentrándose sobre ella. Por eso, el viaje funciona como una forma de generar un cambio en la relación entre los personajes.
Por qué ver Mamá se fue de viaje en Netflix
La duración de Mamá se fue de viaje es de 1 hora y 39 minutos, un tiempo que permite desarrollar la historia sin convertirla en una experiencia extensa.
Su propuesta está orientada a un público amplio. Ese equilibrio es uno de los aspectos que favorecieron la permanencia de la película entre las opciones disponibles para quienes buscan una comedia argentina.
La historia tampoco depende de referencias demasiado específicas para funcionar. Su eje se encuentra en una situación cotidiana y fácilmente reconocible: qué sucede cuando una persona que habitualmente se ocupa de buena parte de la organización familiar deja de hacerlo y otra debe asumir esas funciones.
A partir de esa premisa, el relato construye momentos de humor y también situaciones que invitan a pensar en la convivencia.
Mirá el tráiler de Mamá se fue de viaje