Pero hubo otro detalle que llamó especialmente la atención: la artista aseguró que actualmente no recibe ingresos por las reproducciones de sus videoclips en YouTube. Incluso, con algo de ironía, les hizo un pedido a sus seguidores: “En realidad yo no cobro nada de YouTube. Le tengo que pagar, así que por favor sigan viendo los videoclips”.
La situación también la llevó a replantearse su futuro laboral. Vigna contó que había puesto mucho dinero y expectativas en su carrera como cantante, convencida de que la inversión daría resultados. Sin embargo, el desenlace fue muy distinto al que imaginaba.
“Cuando yo invertí en mi carrera de cantante, que me metí en este adelanto y todo, siempre pensé que iba a salir todo bien, y al final perdí fuerte”, admitió.
Frente a ese escenario, la artista comenzó a buscar alternativas para generar ingresos por fuera de los medios tradicionales. Según explicó, no quería regresar a la televisión ni trabajar bajo una relación de dependencia: “Yo no quería estar en tele y tampoco quería ser empleada”.
Fue entonces cuando apareció OnlyFans como una posibilidad. Vigna contó que empezó a interesarse por la plataforma después de conversar con colegas que ya trabajaban allí y conocer cómo era la dinámica con los suscriptores.
“Me iba cruzando con muchas colegas y yo les decía: '¿Y qué onda vos? ¿Cómo es la cosa? Yo no te juzgo de nada'”, recordó sobre aquellas primeras conversaciones.
Uno de los aspectos que más le llamó la atención fue la posibilidad de establecer un vínculo directo con sus seguidores y, sobre todo, decidir qué contenido publicar. “Mucha gente me decía que lo que hacía la diferencia era que vos hablaras con tus fans y que vos podías poner tus límites”, explicó.
Finalmente, decidió probar la experiencia: “Entonces dije: 'Arranco y veo qué onda'”.
La cantante también se ocupó de aclarar cuáles son las condiciones que mantiene en su cuenta y hasta dónde está dispuesta a llegar. “A partir de ahí siempre respeté mis límites”, aseguró. Y fue contundente sobre el material que ofrece: “No hago nada explícito. Y el que quiera saber cómo es el contenido, se suscribe y va a hablar directamente conmigo”.
Por último, Vigna aclaró que no busca presentar su decisión como un ejemplo para otras personas ni hacer una defensa de la plataforma. “Yo no soy ejemplo de nada, no hago apología. Les estoy contando lo que a mí me pasa”, sostuvo.
Incluso dejó abierta la posibilidad de cambiar de opinión en el futuro: “Por ahí el próximo año vengo y les digo: 'Mirá, me equivoqué'”.
Así, entre una deuda de 130.000 dólares, un conflicto que atribuye a su paso por la industria musical y una nueva fuente de ingresos, Flor Vigna expuso una faceta poco conocida de su presente económico y explicó por qué tuvo que reinventarse para intentar salir adelante.