Sin embargo, la historia de este fenómeno no está exenta de tragedias. En un incidente notorio ocurrido el 6 de mayo de 1937, durante el accidente del Zeppelin Hindenburg en Nueva Jersey, se observó un destello de fuego de San Telmo. El hidrógeno inflamable utilizado para llenar el dirigible hizo que el fuego se propagara rápidamente, causando la muerte de 36 personas.
Este fenómeno intrigante ha capturado la imaginación de científicos, marineros y exploradores a lo largo de la historia. Incluso figuras ilustres como Charles Darwin quedaron maravilladas por este "fuego que no ardía" durante sus viajes. A pesar de su apariencia sobrenatural, el fuego de San Telmo sigue siendo un enigma natural que, aunque no representa peligro para los aviones modernos, continúa asombrando y desconcertando a aquellos que tienen la suerte de presenciarlo en los cielos nocturnos.