La reacción de Morena fue medida, intentando sostener la dinámica del programa, pero el episodio dejó en evidencia un límite difuso entre el humor, la confianza al aire y el respeto entre colegas. El gesto del ex defensor fue interpretado por muchos como fuera de lugar, especialmente por involucrar a la periodista en su rol personal mientras se encontraba trabajando.
Como suele ocurrir en estos casos, el fragmento no tardó en viralizarse y abrir debate. Mientras algunos relativizaron la situación como parte del estilo frontal de Ruggeri, otros cuestionaron el comportamiento y remarcaron la incomodidad que generó en vivo. Una vez más, un instante televisivo bastó para instalar una discusión más amplia sobre los códigos y límites en los medios.