El producto estrella de esa sociedad es Kknekki, una marca de bandas elásticas para el cabello reconocida por su resistencia, suavidad y diseño. Fabricadas originalmente en Corea y comercializadas por la empresa noruega, estas colitas pasaron de ser un accesorio más a convertirse en un fenómeno internacional y la clave del éxito fue el propio Haaland.
El delantero utiliza una Kknekki en absolutamente todos los partidos, manteniendo intacto su clásico peinado durante los 90 minutos. Incluso, muchos fanáticos descubrieron que combina el color de la colita con la camiseta que utiliza en cada encuentro, transformando un detalle de su imagen en una poderosa campaña publicitaria. La estrategia resultó un golazo.
Según trascendió, la asociación con Haaland permitió duplicar la facturación de la empresa, que pasó de ser una marca conocida en Escandinavia a ganar visibilidad en mercados de todo el mundo gracias a la exposición del futbolista.
Lo más curioso es que cada unidad cuesta apenas 3,50 euros, un precio muy accesible que disparó las ventas tras la explosión mediática del atacante.
Mientras otros deportistas prestan su imagen para campañas millonarias, Haaland convirtió un simple accesorio que ya usaba todos los días en un negocio multimillonario, sin necesidad de cambiar su rutina ni modificar su estilo.
Una jugada comercial tan sencilla como brillante que demuestra que, además de ser un goleador implacable, también sabe hacer negocios fuera de la cancha.