En un mundo atravesado por el estrés, las pantallas y las rutinas desordenadas, cada vez más personas buscan alternativas para descansar mejor. En ese camino, una práctica inspirada en la cultura japonesa empezó a ganar popularidad por su simpleza y efectividad: no requiere tecnología, ni gastos, ni grandes cambios, pero promete transformar la calidad del sueño.










