McGuinness “estaba plenamente consciente” de que lo que hacía era peligroso, pero “se le veía bastante cómodo con lo que estaba haciendo”, añadió.
Según las autoridades de la zona, McGuinness fue advertido con anterioridad acerca de los peligros que corría entrando a dicho lago, por lo que se le indicó que no lo hiciera.
Además, según un amigo de McGuinness, la víctima no tenía familia, vivía en una casa de Largo y podía recibir hasta $5 dólares por cada disco volador recuperado, por lo que ganaba a veces hasta $150 dólares en un solo día.