El ingreso del Sol en Virgo no se trata solo de planillas, dietas o listas de pendientes. En lo profundo, nos invita a poner en claro qué queremos sostener y qué ya no encaja en nuestra vida. A veces el desorden no está en la casa, sino en las emociones: esa charla que evitamos, ese deseo que postergamos, esa pareja que ya no resuena. ¿Quién no sintió alguna vez que el placard revuelto era un espejo del corazón enredado?
