Miles de usuarios comenzaron a burlarse de su físico, comparándola con otras parejas de futbolistas y cuestionando que "no parecía una WAG", el término utilizado en Inglaterra para referirse a las esposas y novias de las estrellas del fútbol.
Lo que comenzó con comentarios ofensivos terminó escalando a situaciones mucho más graves. Durante un clásico entre Arsenal y Tottenham, un hincha rival mostró deliberadamente una fotografía de Lauren Fryer a Declan Rice mientras iba a ejecutar un córner, intentando desestabilizarlo y ridiculizar a su pareja delante de todo el estadio.
La imagen recorrió Inglaterra y generó una fuerte condena.
Lejos de mantenerse en silencio, Rice respondió públicamente y defendió a la mujer con la que comparte su vida desde hace más de una década. "Mi mujer es el amor de mi vida y no existe nadie mejor para mí."
El futbolista también recordó que Lauren estuvo a su lado mucho antes de la fama. "Ella ha estado conmigo desde que yo no era nadie. No me importa lo que diga la gente, estaré contigo para siempre."
Además, aprovechó para cuestionar la presión estética que generan las redes sociales. "Los estándares de belleza hoy en día no son realistas y todo el mundo se ha vuelto loco por culpa de las redes sociales."
El nivel de hostigamiento fue tan intenso que Lauren Fryer decidió eliminar gran parte de sus publicaciones y reducir al mínimo su presencia en redes sociales. No fue una decisión vinculada a la privacidad, sino una forma de protegerse del constante escrutinio y de los miles de mensajes ofensivos que recibía cada vez que aparecía junto al futbolista.
El caso trascendió el mundo del fútbol y abrió una discusión sobre los límites del odio en internet. Figuras como Rebekah Vardy y Liberty Poole salieron públicamente a defender a Lauren y denunciaron los ataques que recibía simplemente por no ajustarse a los estándares de belleza que muchas veces se imponen en las redes sociales.
Mientras Declan Rice continúa siendo una de las grandes figuras de Inglaterra, su historia con Lauren Fryer se convirtió en un símbolo de una realidad cada vez más frecuente: la exposición pública de los familiares de los deportistas y el costo que muchas veces pagan por el éxito de quienes tienen al lado.