El profesor Martin Grootveld, de la Universidad de Montfort en el Reino Unido, desafía las creencias convencionales al recomendar el uso del aceite de oliva para cocinar y freír. Según sus investigaciones, el aceite de oliva produce niveles menores de componentes tóxicos en comparación con otros aceites, y los compuestos que se forman son menos perjudiciales para el organismo humano.
"Primero, porque se generan niveles menores de estos componentes tóxicos, y segundo, porque los componentes que se forman son menos dañinos para el cuerpo humano", sostiene Grootveld, desmantelando así el mito arraigado de que el aceite de oliva es inapropiado para las altas temperaturas de la cocina.
En conclusión, la sabiduría popular que desaconseja el uso de aceite de oliva para freír parece desmoronarse ante la luz de la ciencia. El aceite de oliva, lejos de ser un villano en la cocina, emerge como un héroe que brinda estabilidad, sabor y beneficios para la salud en cada gota que se vierte en la sartén. La próxima vez que se encuentre frente al fogón, no tema optar por el aceite de oliva; la evidencia respalda su elección.
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JAMÁS uses el aceite de oliva para fritar: la sencilla razón que puede cambiar tu arte culinario