La publicación de Facebook provocó reacciones encontradas entre los usuarios, acumulando miles de compartidos y reacciones. En un comentario de la publicación, el restaurante explicó que "los niños corriendo en círculos por el restaurante cuando intentamos llevar bandejas de comida y bebidas llevaron a que hacer nuestro trabajo sea extremadamente difícil".
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El antecedente de otro restaurante
En California, en 2018, un restaurante en el turístico Fisherman's Wharf de Monterey también llamó la atención por un cambio en su política contra la aceptación de los niños en sus instalaciones.
Un letrero colocado afuera de Old Fisherman's Grotto decía de manera casi provocadora: "No se permiten cochecitos, sillas altas ni sillas que se elevan. Los niños que lloran o hacen ruidos fuertes son una distracción para otros comensales y, como tal, no están permitidos en el comedor".
Ante esto, algunos cuestionaron la media, mientras que otros fueron en busca del restaurante únicamente por una experiencia gastronómica sin niños ruidosos.