“Tenía un poco de miedo de que fuera una trampa. Por eso le pedí a un oficial que me observara. Pero no: la chica estaba realmente preocupada. Me dijo que andaba sin teléfono y por eso le compró uno a unos pibes. Seguramente ellos fueron los que me robaron”, explicó la mujer que luego agregó: “Le di los 10 mil pesos de recompensa que había propuesto en mi publicación, me devolvió el teléfono y se fue”.
Belén logró recuperar su celular justo el día del cumpleaños número 3 de Lorenzo, el hijo que tuvo con Cristian, su marido. “Mi marido murió en diciembre. En septiembre le detectaron un cáncer avanzado en el estómago y no pudimos hacer nada. No le dio tiempo”.
Cristian, de 43 años, había abierto la vinería Avellaneda, en la localidad de Bermejo, semanas después de la llegada de la pandemia. En ese local, que hoy está a cargo de Belén, se produjo el robo del teléfono. “Las fotos que me interesaban estaban en la memoria del celular. No iba a poder recuperarlas por otra vía”, cuenta la mujer.
Meses atrás, el esposo de Belén comenzó a sentir molestias al comer. “Probaba una hamburguesa, le daba dos bocados y vomitaba. Fuimos al médico y le diagnosticaron cáncer”, cuenta la joven que detalla que ese fue el inicio de un drama que duró tres meses.
“La enfermedad era sumamente agresiva. Estaba en una fase que lo iba deteriorando muy rápido. Se hizo los estudios para ver si podía iniciar un tratamiento con quimioterapia, pero ya no le funcionaba el hígado ni los riñones. Era imposible”, cuenta Ross.
Cristian supo que le quedaba poco tiempo de vida y decidió proponerle casamiento a Belén, para poder coronar su historia de amor. “Nos casamos el 5 de noviembre, en nuestro aniversario. Al día siguiente, él cumplió 43 años. Y el 8 de diciembre murió. Fue todo muy rápido. Si te fijás en las fotos de nuestro casamiento, él era una persona diferente. Había pedido 40 kilos”, detalló la joven.
“Era un hombre increíble, que hacía de todo y tenía adoración por su hijo”, lo describe Belén, quien, en medio de tanto dolor, logró encontrar algo de tranquilidad, al recuperar los recuerdos de su marido que estaban atesorados en su celular.