Y continuó: “Como ya le dije a Leti (la tía de Lucio), yo las cosas las quiero arreglar bien. Si ustedes se ponen en contra, es un tema de ustedes. Yo también estoy re tranquila de que Lucio va a volver conmigo. No tengo más nada que hablar. Suerte”.
Entonces, el papá de Lucio respondió: “Magui vos firmaste papeles. El día que quieras a Lucio tenés que cumplir con las condiciones. Un trabajo estable, un hogar para Lucio y un montón de cosas más. No te va a ser fácil. Ellos (por los tíos) no te lo van a dar así como si nada. El nene no es un paquete para tenerlo de acá para allá”.
“Justamente, (esos requisitos) yo ya los tengo a todos. Por eso, quiero que vuelva conmigo. Y en ningún lugar va a estar mejor que conmigo”, dijo Abigail y Cristian Dupuy le respondió: “Y, ¿cómo sabes que va a estar mejor? Él ya tiene sus cosas, su pieza, sus amiguitos de jardín. ¿Estás segura de que querés que Lucio pase por todo de nuevo?".
Los chats admitiendo los golpes
Las conversaciones por chat más fuerte del caso es cuando la madre de Lucio le dijo a su pareja, luego de golpearlo, “qué no se te vaya la mano que nos vamos a mandar una cagada”.
No solo no lo cuidaban ni le daban de comer, sino que cuando entendían que Lucio se portaba mal, el niño recibía una paliza. “Lucio se mandó un moco y le pegué”, le escribió Abigail a Magdalena, que le respondió: “Que no se te vaya la mano. Que nos vamos a mandar una cagada”.
Al declarar en los Tribunales, Páez se contradijo: “Yo a Lucio lo amaba y lo extraño mucho, y pienso mucho en él y hablo mucho con él”.
En su declaración, Abigail, la novia de la mamá del nene recordó: “Cuando llegué a la casa, lo vi a Lucio que se estaba mandando un moco. No importa qué, porque no viene al caso. Entonces, lo tomé del brazo y le pegué varias pataditas en la cola. Fue todo muy rápido, no sé. Le pegué y no medí dónde la verdad, ni sé por qué tampoco”.
“No le encuentro una explicación todavía –agregó–. Sé que lo lastimé, me di cuenta en el momento e intenté remediarlo. Luego, lo alcé y lo llevé a la ducha porque pensé que iba a reaccionar. Él intentaba hablar, estaba consciente todavía. Se bañó parado. Él me intentaba hablar, como para decir algo, pero no le salían las palabras”.
Cuando Lucio vomitaba, Abigail se enfureció: “Abi, ¿cómo le pegaste? Ya van dos veces que vomita”.
“Mirá, yo a Lucio no lo quiero ni ver. Me amarga la vida”, le respondió. Tras una agresión, la novia de la mamá le dice: “Sería mejor no llevarlo a la escuela”.
Las discusiones de pareja muchas veces tenían que ver con el odio hacia Lucio. En una de los chats, ambas discutían porque Lucio “interfiere en sus vidas” y Páez escribió, a modo de reproche: “Estoy harta. Tengo que estar todo el día con este pendejo. No podemos salir. No podemos hacer nada con este pendejo acá”.