Salud

Manos y pies fríos: por qué ocurre y cuáles son las señales de alarma

Tener las manos y los pies fríos puede ocurrir incluso en ambientes templados y no siempre se relaciona con la llamada “mala circulación”

14 de agosto de 2026 - 14:20
Manos y pies fríos: por qué ocurre y cuáles son las señales de alarma

Tener las manos y los pies fríos puede ocurrir incluso en ambientes templados y no siempre se relaciona con la llamada “mala circulación”

Tener las manos y los pies fríos es algo que puede ocurrir incluso en ambientes templados, donde la temperatura exterior no justificaría esa sensación. Aunque muchas veces se atribuye este fenómeno a una supuesta “mala circulación”, detrás de este síntoma existe un trasfondo clínico más amplio que permite comprender por qué sucede.

Por qué pueden estar frías las manos y los pies

(Fuente: cuenta de YouTube de la doctora Alejandra Stivaletta)

Según la doctora Alejandra Stivaletta, especialista en Medicina de Precisión, las siguientes causas suelen ser las principales:

Disfunción de la glándula tiroides: la tiroides es el órgano principal responsable de regular la temperatura corporal. Cuando esta glándula funciona de manera subóptima, como ocurre en casos de hipotiroidismo subclínico, el cuerpo pierde capacidad para mantener el calor adecuadamente, lo que puede provocar que las manos y los pies permanezcan fríos.

Inflamación y estrés oxidativo: un organismo sometido a un estado de inflamación crónica o estrés oxidativo puede sufrir consecuencias en su salud vascular.

Estos estados comprometen la producción de óxido nítrico, una molécula fundamental para la salud de los vasos sanguíneos. Cuando este mecanismo se altera, se produce una menor oxigenación de los tejidos periféricos, lo que puede generar sensación de frío en las extremidades.

Deficiencias de hierro y vitamina B12: Stivaletta destaca que la carencia de estos nutrientes puede ser una de las causas por las cuales las extremidades permanecen frías, debido a que el transporte de oxígeno se ve afectado.

Estrés y disautonomía: cuando el organismo se encuentra en un estado de alerta permanente o bajo cuadros de estrés crónico, puede activarse un mecanismo de supervivencia.

En este estado, el cuerpo realiza una redistribución del flujo sanguíneo, retirando sangre de las extremidades para enviarla hacia los órganos vitales que más la necesitan en ese momento de “peligro”.

La importancia de prestar atención a estos síntomas

La doctora Stivaletta subraya que estos signos y síntomas no deberían ignorarse, dado que son fuentes de información que brinda el propio organismo.

Por eso, su recomendación fundamental es escuchar e indagar en el origen de estas señales para identificar qué proceso interno puede estar funcionando de manera inadecuada.

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