Gloria Espinosa, de 49 años, falleció el pasado viernes 6 de septiembre, dejando una huella imborrable en la vida de quienes la conocieron y en el corazón de una ciudad que la vio enfrentarse durante más de una década a un agresivo cáncer. Su historia, más allá de los padecimientos físicos, se convirtió en un testimonio de fortaleza y gratitud. Espinosa no solo batalló contra un liposarcoma mixoide que se propagó en forma de 33 metástasis a lo largo de su cuerpo, sino que, al recibir la noticia de su inevitable partida, decidió afrontar sus últimos días con una sonrisa y una fiesta.
