Paso a paso para hacer pasta de maní
1. Tostar el maní (si no lo compraste ya tostado)
Colocá el maní pelado en una bandeja y llevá al horno precalentado a 180°C durante 8-10 minutos. Es importante que no se queme, solo que esté dorado y fragante. Dejá enfriar.
2. Procesar
Colocá el maní en un procesador de alimentos potente o licuadora resistente. Al principio se formará un polvo, luego una especie de arena húmeda y, con paciencia, comenzará a soltarse el aceite natural hasta convertirse en una crema. Esto puede llevar entre 5 y 10 minutos, dependiendo de la potencia del equipo. Si lo deseás, podés agregar una cucharada de aceite neutro para facilitar el licuado.
3. Opcionales
En este punto, si querés podés agregar una pizca de sal para realzar el sabor, o una cucharadita de miel para darle un toque dulce, aunque no es necesario. Procesá unos segundos más para integrar todo.
4. Guardado
Colocá la pasta de maní en un frasco de vidrio limpio con tapa hermética. Conservá en la heladera hasta por 2 semanas. Como no tiene conservantes, es mejor consumirla dentro de ese tiempo.
Consejos extra
-
¿Queda grumosa? Seguí procesando. Cuanto más tiempo, más cremosa.
¿Sin procesadora? Se puede hacer con licuadora, pero es importante pausar cada tanto para evitar que se recaliente.
¿Querés una versión crunchy? Reservá un puñado de maní picado y agregalo al final, mezclando a mano.
Cómo usar la pasta de maní
La pasta de maní casera es tan versátil que podés incorporarla a preparaciones como:
-
Tostadas con banana o mermelada
Pancakes o waffles
Salsas para salteados asiáticos
Batidos post-entrenamiento
Galletitas y barritas energéticas caseras
Hacer tu propia pasta de maní en casa es más simple de lo que parece y tiene muchas ventajas: es más económica, podés ajustar el sabor a tu gusto y sabés exactamente qué estás comiendo. Una receta ideal para sumar a tu cocina y disfrutar en cualquier momento del día.