Paso a paso para hacer muffins salados
1. Preparar los ingredientes: Antes de comenzar, precalentá el horno a 180°C. Enmantecá o aceitalos moldes para muffins, o colocá pirotines si preferís una versión sin contacto con el molde.
2. Batir los líquidos: En un bowl grande, batí los huevos con la leche y el aceite hasta que la mezcla esté integrada. No hace falta batir demasiado, solo unir bien los ingredientes.
3. Incorporar los secos: Añadí la harina y el polvo de hornear previamente tamizados, mezclando hasta que no queden grumos visibles. Sumá sal y pimienta, teniendo en cuenta si el queso que vas a usar ya es salado.
4. Agregar los ingredientes extra: Incorporá el queso rallado y los ingredientes adicionales que elijas: jamón, vegetales cocidos, hierbas o lo que tengas disponible. Mezclá suavemente con una espátula o cuchara hasta distribuir bien.
5. Llenar los moldes y hornear: Distribuí la mezcla en los moldes, llenando hasta 3/4 de su capacidad. Llevá al horno durante 20 a 25 minutos, o hasta que estén dorados por encima y al insertar un palillo salga limpio.
6. Enfriar y desmoldar: Dejá enfriar unos minutos antes de desmoldar. Se pueden comer tibios o fríos, y conservan bien su textura si se guardan en heladera hasta por 3 días.
Ideas para variar la receta
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Vegetarianos: Probá con espinaca cocida, cebolla caramelizada y queso fresco.
Con pollo: Si tenés restos de pollo cocido, picalo y sumalo a la mezcla con queso y un toque de orégano.
Sin gluten: Usá premezcla apta para celíacos y verificá que todos los ingredientes sean sin TACC.
Versión light: Reemplazá parte del aceite por yogur natural sin azúcar y usá quesos bajos en grasa.
Los muffins salados son una excelente alternativa para quienes buscan comidas caseras, rápidas y con posibilidad de adaptación. Son portables, no requieren cubiertos y permiten combinar ingredientes de forma creativa. En poco tiempo y con pocos pasos, podés tener listos unos bocados sabrosos que solucionan más de una comida.