El informe señala cuatro características centrales:
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Rasgos antisociales y psicopáticos, con baja empatía hacia las víctimas.
Conductas narcisistas, con necesidad de poder y control.
Agresividad, reforzada por experiencias tempranas de violencia.
Capacidad de manipulación, lo que le habría permitido escalar en el mundo narco sin exponerse directamente.
De acuerdo con la investigación en Argentina, “Pequeño J” habría sido el cerebro del triple crimen, aunque no participó de manera directa en las ejecuciones. Los fiscales sostienen que lideraba una red narco transnacional con operaciones en la Villa 1-11-14 y el sur del conurbano bonaerense, delegando las acciones más violentas a otros integrantes de la organización.
Pese a estar señalado en múltiples hechos violentos, Valverde Victoriano no contaba con antecedentes penales, lo que según los fiscales se explica por su estrategia de no involucrarse de manera directa en los delitos.
En la primera audiencia en Lima, “Pequeño J” rechazó la extradición y afirmó ser inocente. Ante el juez, y acompañado de un defensor oficial, su abogado aseguró que en la Argentina “buscan encarcelarlo sin una investigación clara y precisa”. La estrategia de la defensa apunta a demorar el proceso y evitar un traslado inmediato a Buenos Aires.