Una solución real requiere identificar si el problema proviene de "una pérdida en una instalación de agua, un desagüe roto, grietas en las paredes exteriores o humedad que viene de los cimientos". Mientras estas causas no se ataquen, el deterioro estructural del hogar continuará bajo el revestimiento.
"Con los años se van degradando esas placas por ese continuo proceso de absorción y evaporación, lo que nos cuenta a las claras que no son eternas", sostiene.
Finalmente, el arquitecto atribuye la popularidad de este producto a una estrategia comercial más que a su eficacia constructiva. Sostiene que el término "antihumedad" es un "claro efecto del marketing", ya que resulta mucho más atractivo para el consumidor prometer la eliminación del problema que admitir su ocultamiento.
Por ello, Seia concluye que el nombre más honesto para estos productos debería ser el de "placas disimuladoras de la humedad".