Sin embargo, horas después, las cámaras registraron una secuencia completamente distinta. La mujer reaparece sola.
Ya no está acompañada por el hombre. Lleva una valija, una cartera y varias bolsas cargadas con pertenencias. Además, intenta ocultar parcialmente su identidad utilizando un buzo con capucha.
Según la investigación, en ese momento abandonaba el edificio con numerosos objetos de valor que pertenecerían a la víctima.
El hombre recién logró darse cuenta de lo sucedido varias horas más tarde, cuando despertó y descubrió que había sido despojado de sus pertenencias.
De inmediato realizó la denuncia y entregó a los investigadores el material de las cámaras de seguridad del edificio. Además, aportó datos clave obtenidos mediante el rastreo de dispositivos y comunicaciones que permitieron orientar la pesquisa.
A partir de esos elementos, los investigadores lograron identificar a la sospechosa y avanzar sobre su paradero hasta concretar la detención.
Ahora la Justicia busca determinar si la mujer actuaba sola o si formaba parte de una organización más amplia dedicada a captar hombres mediante aplicaciones de citas para luego drogarlos y robarles.
Esa hipótesis cobró fuerza en las últimas horas y ya se investiga la posible existencia de una banda que operaría con la misma modalidad en distintos puntos del conurbano bonaerense.
El dato que más impacto genera es que la principal acusada pertenece a una fuerza federal de seguridad, una circunstancia que elevó aún más la gravedad del caso y abrió numerosos interrogantes sobre su presunta participación en este tipo de hechos.