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Ciencia

¿Por qué vemos caras o formas en los objetos?

El fenómeno conocido como pareidolia permite al cerebro reconocer rostros, figuras humanas y otras formas, incluso en objetos cotidianos, nubes o formaciones rocosas.

15 de agosto de 2025 - 14:40
¿Por qué vemos caras o formas en los objetos?

Un ejemplo famoso de pareidolia ocurrió en 1976, cuando una fotografía tomada por la sonda Viking 1 mostró en Marte una formación rocosa que parecía un enorme rostro humano

Reconocer formas y caras en objetos es algo que sucede con frecuencia. Al observar nubes, paredes, alimentos o sombras, a menudo aparecen configuraciones que parecen familiares. Este fenómeno, conocido como pareidolia, revela cómo el cerebro busca patrones y significado incluso en situaciones aleatorias.

Qué es la pareidolia

La pareidolia es un fenómeno psicológico que permite ver caras, rostros o figuras humanas en cualquier superficie o área, desde paredes y cielos hasta tazas de café o una simple rebanada de tostada. A veces se denomina pareidolia facial, porque consiste específicamente en la percepción de estructuras que evocan un rostro humano.

Curiosamente, el término «pareidolia» no está reconocido por la Real Academia Española y proviene del griego eidolon, que hace referencia a figuras, imágenes o apariciones.

El neurocientífico Jeff Hawkins describió la pareidolia y explicó cómo funciona según su teoría de Memoria-Predicción. Según Hawkins, el cerebro crea modelos del mundo basados en los estímulos que recibe, utilizando jerarquías espaciales y temporales para memorizar patrones y secuencias. Esto permite reconocer y predecir formas y figuras en el entorno.

El área del cerebro implicada es la corteza fusiforme facial, que se activa tanto en humanos como en otras especies. Este mecanismo tiene un valor evolutivo: ayuda a distinguir rostros familiares de posibles amenazas en fracciones de segundo, contribuyendo a la supervivencia.

pareidolia

Aunque la pareidolia facial ha sido estudiada durante mucho tiempo, sus bases neurales aún no se comprenden del todo. Investigaciones (Liu et al., 2014) muestran que durante la detección ilusoria de rostros, el área fusiforme del rostro y el giro frontal inferior presentan respuestas aumentadas, relacionadas con el reconocimiento facial y la interpretación de lo que vemos.

En un experimento, se pidió a los participantes observar imágenes de ruido, haciéndoles creer que algunas contenían rostros o letras. Informaron ver rostros o letras en cerca de un tercio de las imágenes. El análisis cerebral reveló que el área fusiforme derecha se activaba específicamente al percibir rostros, reales o ilusorios, lo que sugiere que esta región no solo procesa rostros verdaderos, sino también los creados por la mente.

Factores que influyen en la pareidolia

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Aunque es común en casi todos los seres humanos, la intensidad y frecuencia con que ocurre puede variar. Estudios como la revisión de Zhou y Meng (2020) señalan que influyen factores como:

  • Sexo-género: las mujeres suelen tener una ventaja en la percepción y reconocimiento facial, detectando con mayor precisión rostros en estímulos ambiguos.

  • Desarrollo: la capacidad de detectar rostros aparece hacia los 8 meses de edad y se fortalece en la infancia.

  • Personalidad: personas con creencias paranormales o religiosas tienden a ver rostros con más frecuencia en objetos.

Lejos de ser un signo de enfermedad, la pareidolia indica que las conexiones cerebrales funcionan correctamente. Kang Lee, profesor de la Universidad de Toronto, afirma que quienes perciben con frecuencia caras en objetos muestran un cerebro activo y bien desarrollado.

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